| A escasos días de la elección presidencial en Chile, el grado de tensión ha llegado -lo que parecía imposible hasta hace pocos días- al comando de la candidata oficialista Michelle Bachelet. La baja en su popularidad, frente al alza en igual proporción del representante de la derecha moderada, Sebastián Piñera, agregó una marcada cuota de incertidumbre y desató un giro imprevisto en la recta final de la campaña, cuando el 11 de diciembre se ve más próximo que nunca.
El principal vuelco se produjo en favor del empresario Sebastián Piñera, el único que creció cinco puntos, adelantándose por primera vez a su rival dentro del espectro opositor, Joaquín Lavín, de allí que en el comando de Piñera se viviese un momento de algarabía, clima que no se palpaba desde el 14 de mayo pasado, cuando su partido, Renovación Nacional, lo proclamaba candidato presidencial, desoyendo el pacto de la Alianza por Chile e iniciando una dura porfía con la UDI y su candidato, Joaquín Lavín, ex contendiente de Ricardo Lagos y hasta ese momento líder indiscutido de la derecha chilena.
Esta encuesta muestra que la segunda vuelta se encuentra abierta; los números así lo reflejan: Bachelet 39%, Sebastián Piñera 22% y Joaquín Lavín 21%, y por primera vez los dos candidatos derechistas sumaban más que la intención de voto de Bachelet. Esta situación jugó como un efecto de fuerte inyección anímica en el cuadro que hasta entonces era presagio de derrota derechista.
Ante esta realidad, la ex ministra de Defensa del presidente Lagos analizaba la posibilidad de posibles cambios en su equipo de campaña, compuesto por altos dirigentes de la Concertación de partidos por la Democracia, la coalición que la postula y que se mantiene en el poder desde 1990.
Por su parte su jefe de Campaña, Jaime Mulet, rápido de reflejos, declaró que hay que intensificar el trabajo y retomar la iniciativa. El resultado de la última encuesta hizo sonar las alarmas dentro del actual Gobierno, ya que ni pensar en el fantasma del 15 de enero de 2006, fecha estipulada para una eventual segunda vuelta. Veremos cuál es el grado de adaptación al nuevo tablero expuesto, cómo y con qué rapidez harán sus movimientos. De ello depende, ni más ni menos, que el acceso a la primera magistratura del país sudamericano. |