| Las
gestiones para conseguir la extradición de Alberto Fujimori
se han convertido en un duro obstáculo para el Poder Judicial
de Perú. Algunos funcionarios han advertido que varios de
los expedientes que el Supremo peruano debe entregar a su equivalente
en Chile para conseguir que éste autorice a Lima la entrega
del detenido, carecen de fundamento jurídico. Y por si fuera
poco, la Justicia peruana ha advertido que podría declararse
sin presupuesto suficiente para resolver la extradición del
ex presidente.
En total son 22 los expedientes, uno por cada proceso judicial que
está abierto contra Fujimori, que la defensa del Estado de
Perú tiene que elevar al Supremo, antes de enviarlos a la
Justicia de su país vecino. Entre ellos, destacan los referidos
a los crímenes de lesa humanidad, al espionaje telefónico
que sufrieron cientos de políticos y empresarios peruanos,
presuntas irregularidades en la compra de maquinarias chinas así
como el desvío de fondos del Servicio de Inteligencia Nacional
(SIN) a la Casa Militar de Palacio de Gobierno.
Para conseguir que el Tribunal Supremo de Chile
acepte las solicitudes tramitadas por su igual en Perú, es
necesario que los cargos que se detallen en los informes guarden
reciprocidad en las legislaciones de ambos países. De momento,
la máxima autoridad judicial peruana ha aceptado nueve expedientes
y ha desestimado dos. El primero se ha suspendido porque inculpa
a Fujimori de haber abandonado la Presidencia del Ejecutivo en 2000,
cuando huyó a Japón, un delito que no es castigado
en Chile.
El segundo, según fuentes judiciales
citadas por la prensa peruana, culpa al ex mandatario de haber encubierto
la fuga del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos a Panamá.
Este cargo tampoco está tipificado en el Código Penal
chileno.
Los casos aprobados tendrán que ser
remitidos también a los abogados de Fujimori para que en
un plazo de dos días puedan incorporar las pruebas que crean
conveniente, con el fin de defender a su cliente. Sin embargo, ya
han pedido que se anulen los juicios aludidos en las solicitudes
de extradición, con el argumento de que el ex presidente
no contó con una debida defensa cuando se le asignó
inicialmente a letrados de oficio.
Errores en los expedientes.
Pero la Justicia peruana no sólo tiene que enfrentarse a
la incertidumbre de que Chile no acepte sus expedientes. El responsable
de la Fiscalía, Antonio Maldonado, reconoció el pasado
jueves en declaraciones al diario de Perú, El Comercio,
que hubo errores en la tramitación de los textos para la
extradición de Fujimori.
Maldonado ha asegurado que los informes se
gestionaron con excesiva rapidez debido a la velocidad con la que
sucedieron los hechos. Por esta razón, el procurador ha despedido
a dos de sus colaboradores, aunque ha pedido que no se magnifiquen
las cosas.
El responsable de la Fiscalía integró
una comisión de alto nivel que viajó a Chile horas
después de la captura de Fujimori en este país, para
coordinar la tramitación del pedido de extradición
y contratar a un abogado chileno que represente al Estado peruano
en el proceso.
Historia repetida. Parece
ser que la Justicia de Perú ya tiene experiencia en tramitar
expedientes de extradición mal sustentados jurídicamente.
El ex embajador peruano en Tokio Luis Macchiavello, en declaraciones
a periódicos regionales, asegura que las peticiones desde
Lima para conseguir que Japón aceptase el envío de
Fujimori tenía deficiencias.
El antiguo diplomático ha explicado
que en los informes había testimonios indirectos y, al igual
que ocurre ahora con Chile, se acusaba al ex mandatario por delitos
que no existen en Japón, como por ejemplo, el que se refiere
a la responsabilidad de comando, por el cual se castiga a la persona
que permite que se cometa un delito y no lo castigue aún
con conocimiento del mismo.
Macchiavelo fue cesado el pasado lunes por
el Gobierno peruano, que manifestó sentirse molesto por la
injerecia del Ejecutivo nipón en el 'caso Fujimori'. Una
decisión que fue criticada por el portavoz del Ministerio
de Relaciones Exteriores japones, Akira Chiba, quien considera que
los diplomáticos no se retiran por medio de comunicados,
tal como lo hizo la Administración de Perú.
Sin dinero. Por si fuera poco,
algunos funcionarios de la Justicia peruana han reconocido que el
Poder Judicial del país atraviesa una crisis económica
y que podría no disponer del presupuesto suficiente para
gestionar los procesos de extradición del ex presidente peruano
Alerto Fujimori. Así lo ha asegurado la presidenta de la
Corte Superior de Lima, María Zavala Balladares a los periódicos
regionales, después de que la Comisión del Presupuesto
del Congreso aceptase conceder al Poder Judicial sólo el
8% de los 600 millones de soles (151 millones de euros) adicionales
que solicitó para el 2006.
Sin embargo no parece que sea una opinión
compartida por la Corte Suprema de Perú. Fuentes consultadas
por Americaeconomica.com han explicado que la falta de
presupuesto no afectará a los procesos judiciales de este
año, como la petición de extradición de Fujimori,
que el 5 de enero de 2006, Lima debe haber enviado a Santiago.
Además, el presidente del máximo
tribunal de Perú, Walter Vázquez Vejerano, asegura
que este recorte en el presupuesto judicial afectará a la
ciudadanía. Según Vázquez, la resolución
de la Comisión del Presupuesto del Congreso afectará
a la modernización del Poder Judicial e impedirá la
creación de 36 nuevos órganos jurisdiccionales para
atender a más de cinco millones de habitantes y resolver
casi 5.000 expedientes.
Los trabajadores de Perú, preocupados.
El desarrollo por el Poder Judicial de los expedientes de extradición
de Fujimori tiene bastante preocupado a los trabajadores de Perú,
que han iniciado una serie de movilizaciones en Lima para exigir
a la Justicia de su país que actúe con rapidez, pero
sobre todo, con diligencia.
El secretario general de la Confederación
General de Trabajadores de Perú (CGTP), Juan José
Gorriti, explicó a Americaeconomica.com que existen
antecedentes en los que el Poder Judicial no ha actuado con transparencia.
El responsable de la CGTP denunció además que en la
actualidad todavía hay magistrados en la Justicia peruana
que provienen del fujimorismo.
Preguntado por este medio sobre cómo
valora las actuaciones de la Justicia de Chile Gorritti las calificó
de eficientes y confía en que respondan con prontitud las
demandas peruanas.
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