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Los
hedge funds (fondos de cobertura) están
a punto de cerrar un ejercicio que podría estar entre
los peores de su historia. En lo que va de año, la
rentabilidad media del sector está situada en el
2,2%, incluso por debajo de índices tradicionales
como el Nasdaq (+2,64%).
Pero los gestores de esta exquisita industria, que ya maneja
1,08 billones de dólares en activos, trabajan contrarreloj
para evitar la catástrofe. Y también lo hace
la banca de inversión tradicional, cada más
conectada con estos antiguos francotiradores de los mercados
financieros. El sprint de fin de año
de los fondos de cobertura mantiene inquietos a todos los
actores tradicionales del sector. Hoy mismo en Londres corría
el insitente rumor de que el retroceso experimentado ayer
por esta plaza financiera (un 1,23%, cifra que casi dobló
las pérdidas experimentadas por otras plazas europeas)
estuvo provocada por una operación programada de
venta de acciones a corto realizada por un hedge con la
ayuda de Morgan Stanley. Este comentario de mercado no ha
tenido confirmación todavía. Sin embargo,
otros sí.
SEC. La SEC reconocía a primera hora de la
manaña de hoy (hora local) que estaba realizando
una investigación oficial sobre el fondo de cobertura
de New Jersey Cornell Capital Partners. Un hegde especializado
en operaciones conocidas como de event driven.
En ellas los hedges se ponen en contacto con empresas con
problemas financieros y acuerdan con estas comprar acciones
fuera de la bolsa y a un menor precio. Después compran
parte de la deuda emitida. Nada ilegal, en principio, pero
muy poco ventajoso para el resto de los accionistas.
Bio One. La investigación sobre Cornell tiene
que ver con su papel en la refinanciación de Bio-One,
una biotecnológica que estuvo a punto de desaparecer
en 2004. Y el mal se extiende. Según contaba hoy
The Street.com, la SEC también habría
iniciado pesquisas contra otros tres event drivens:
HBK, Alexanda y Gryphons.
Bancarrotas. En los event-driven hay
dos formas de obtener beneficio, una lenta y otra rápida.
Si el hedge actúa como puro financiador
se trata simplemente de mantener el papel en cartera hasta
poder venderlo con plusvalías. Si no, siempre puede
forzar a la empresa a declararse en bancarrota reclamando
el pago de la deuda cuando vence. Cuando se confirma la
bancarrota entrarían a formar parte del comité
de acreedores y accederían a información privilegiada.
En ese momento puede tomar el control, cambiar a los gestores
y realizar una venta de activos ordenada para cobrar parte
de la deuda nominal, un valor que siempre supera el que,
en realidad, ha pagado por los bonos. Estos fondos llevan
un buen año (+20%) pero no resulta fácil comprender
como lo ha conseguido: los bonos basura van mal (+2%).
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