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Con
las economías de Europa y EEUU temerosas ante las
tensiones inflacionistas, un cierto despertar de los precios
es motivo de celebración en Japón. Allí,
el IPC subyacente paró su caída en octubre
al mantenerse sin cambios en tasa interanual, lo que acerca
un próximo fin de la deflación.
La publicación de los datos de IPC causan una especial
expectación en la segunda economía mundial.
El último de ellos ha reflejado un freno en la caída
de los precios en octubre. Por primera vez en los últimos
cinco meses, la inflación subyacente se ha mantenido
sin cambios en tasa interanual, frente al 0,1% de descenso
registrado en septiembre. El Banco de Japón prevé
para el presente ejercicio fiscal, que concluirá
en abril de 2006, un repunte de los precios del 0,1%, que
pondría fin a un periodo de más de siete años
de la deflación crónica que la economía
nipona arrastra desde su crisis de los 90.
Pero el dato de IPC de octubre no ha sido recibido aún
con euforia. El propio Gobierno japonés, a través
de su portavoz y del ministro de Finanzas, se han apresurado
hoy a recordar que la deflación persiste y todavía
no ha sido derrotada.
En
una línea similar, el primer ministro, Junichiro
Koizumi, advirtió hace diez días que era demasiado
pronto para modificar la política monetaria
ultrarrelajada que desde el año 2001 mantiene el
Banco de Japón, con los tipos de interés prácticamente
en cero.
La
segunda economía mundial se encuentra en plena fase
de recuperación, y el Gobierno de Tokio prefiere
continuar con una política monetaria que ayuda a
moderar los costes de financiación de su deuda pública
y a mantener en mínimos el yen respecto al dólar.
Este último factor está impulsando la actividad,
y las cotizaciones, de las grandes empresas exportadores
japonesas, una de las bases de la recuperación económica
del país.
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