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Lunes 28 de noviembre de 2005 
 
Los sindicatos brasileños inician una campaña para conseguir el aumento del salario mínimo
 

En plena crisis política y en medio de una pelea entre los miembros del Gabinete de Lula por la política económica, los sindicatos del país han irrumpido para exigir un aumento del salario mínimo hasta los 400 reales (152,8 euros) mensuales. La ocasión sería propicia para que el presidente brasileño, accediendo a estas demandas, recupere la popularidad perdida. Pero esta posibilidad chocaría, una vez más, con la política de austeridad que defiende el ministro de Economía, Antonio Palocci.

La agenda de las centrales sindicales para esta semana es exhaustiva. Intentarán a través de reuniones y contactos poner de su parte al Gobierno y a los legisladores. Mañana se reunirán a partir de las 17:00 horas (en Brasil) con Palocci, el ministro de Trabajo, Luiz Marinho, el de Planificación, Paulo Bernardo, y la ministra de Presidencia, Dilma Rousseff.

Al día siguiente los líderes sindicales mantendrán un encuentro con el presidente del Senado, Renan Calheiros, y el del Congreso, Aldo Rebelo. El objetivo de estos encuentros es conseguir apoyos entre los congresistas para incluir en el presupuesto de gastos un aumento del salario mínimo que probablemente tendrá que ser votado en las cámaras el próximo 15 de diciembre.

Los sindicatos entienden que la propuesta es coherente con una promesa electoral realizada por la Lula en 2002 durante la campaña presidencial cuando se comprometió a incrementar el salario mínimo de los brasileños progresivamente desde los 300 reales (114 euros) hasta los 400.

Las centrales que participan en esta campaña son la Central Única de Trabajadores (CUT), Fuerza Sindical, la Confederación General de Trabajadores (CGT), la Social Democracia Sindical (SDS), la Central Autónoma de Trabajadores (CAT) y la Central General de Trabajadores de Brasil (CGTB).

Edita Asesores de Publicaciones S.L.