Hace
unas semanas el presidente cubano, Fidel Castro, anunció
que se estaban generando en la isla las condiciones adecuadas
para eliminar la libreta de racionamiento. Sin embargo,
los expertos consultados por Americaeconomica.com
consideran que si se retira esta cartilla se generará
el caos total porque la caída de la producción
que arrastra Cuba generará enormes colas y, además,
los precios subirán de forma vertiginosa.
El
catedrático de Economía de la Universidad
de Pittsburg especializado en Cuba, Carmelo Mesa, ha explicado
a este diario las nefastas consecuencias de una hipotética
eliminación de la cartilla de racionamiento en la
isla.
Según
Mesa, las condiciones económicas para poder hacerlo
están muy lejos de darse porque la situación
económica, sin ser tan mala como la de la crisis
de 1993, no es ni mucho menos buena. De hecho, 2004, según
sus estimaciones, fue el tercer peor año desde 1994.
Producción
interna. La cartilla de racionamiento supone que
los cubanos pueden comprar alimentos en las tiendas subsidiadas
en determinadas cuotas. Y, según Mesa para eliminar
esa libreta, sería necesario un aumento de la producción
interna o de las importaciones.
En
lo que respecta a la producción la cosa va mal. Hay
escasez. Según explica Mesa, la producción
de la gran mayoría de los alimentos que consumen
los cubanos, como arroz, frijoles, carne de vacuno y cerdo,
pescados o mariscos, está estancada, por debajo de
la producción de 1989.
Importaciones.
Y respecto a las importaciones, este experto recuerda
que el déficit comercial de 2004 fue de 3.000 millones
de pesos (121 millones de euros), la cifra más elevada
de la historia, lo que supone que Cuba no tiene hoy por
hoy una capacidad para expandir las exportaciones que le
permita tener recursos suficientes para financiar las compras
en el exterior que serían necesarias realizar para
sostener un sistema sin racionamiento.
No
obstante, el Gobierno tiene técnicamente la posibilidad
de decretar la eliminación de la cartilla con el
objetivo de que los ciudadanos compren con los recursos
que tienen lo que puedan y donde quieran. Pero sin aumento
de las importaciones ni de la producción lo que se
generarán son enormes colas en las tiendas porque
aunque la oferta y la demanda será la misma la existencia
de una cartilla lo que implica es una reducción de
esas colas puesto que los cubanos tienen que ir para hacer
efectiva su cuota de alimentos a precios subsidiados a una
tienda concreta. Una obligación que desaparecería
y que podría generar el caos.
Los
precios. Además, habrá otro problema:
el incremento de los precios. El Gobierno cubano tiene libertad
de emisión de moneda porque la inflación,
según explica Mesa, se controla en gran medida gracias
a la libreta de racionamiento y a la regulación de
los precios en las tiendas de recuperación de divisas
y en sectores como el eléctrico o el del agua. El
precio sólo se fija en función de la oferta
y la demanda en los mercados agropecuarios (recientemente
intervenidos para evitar fraudes) y el mercado negro.
Y
si se elimina la cartilla y todos los precios entran en
ese libre juego de la oferta y la demanda, éstos
subirán de forma vertiginosa. Este experto recuerda
que el aumento de las pensiones y salarios que se produjo
el año pasado ya generó un incremento de los
precios, y eso a pesar de los controles, "por tanto,
si tal y como ha anunciado el Gobierno de Cuba, se vuelve
a producir un aumento
de los salarios habrá otro repunte inflacionario
que si, además, se uniera a la eliminación
de la libreta generará un incremento de los precios
de casi el doble".
De
esta forma, y a pesar de los incrementos salariales, el
poder adquisitivo se resentiría mucho. Actualmente,
los cubanos pueden comprar alimentos con su cartilla de
racionamiento productos durante entre una semana y 10 días
al mes. El resto de sus necesidades las tienen que cubrir
en las tiendas de divisas, algo que pueden hacer gracias
a las remesas que les envían los familiares que han
emigrado o otros países. En este momento, según
estimaciones de Mesa, el 70% de los cubanos recibe estos
flujos de capital desde el exterior.
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