El
presidente argentino, Néstor Kirchner, ha realizado
por sorpresa una remodelación de su gabinete que
le ha costado el cargo a su ministro de Economía,
Roberto Lavagna, el hombre que dirigió el proceso
de reestructuración de la deuda en suspensión
de pagos que terminó a finales de febrero de 2005
y que en estos momentos se encontraba en conversaciones
con el FMI para iniciar las negociaciones que permitan al
país postergar el pago de sus compromisos financieros
con el organismo que dirige el español Rodrigo Rato.
Le sustituye en el cargo la economista Felisa Miceli.
El
presidente argentino, según la prensa argentina,
le anunció la decisión a Lavagna en un encuentro
de poco menos de un cuarto de hora esta mañana en
la Casa Rosada, sede del Gobierno austral. Lavagna asumió
el cargo de ministro de Economía en marzo de 2002,
le nombró el anterior presidente del Gobierno transitorio,
Eduardo Duhalde, actualmente el principal rival político
de Kirchner dentro del Partido Justicialista (peronista).
Pero
no siempre fue así. Kirchner fue el candidato propuesto
por Duhalde en las elecciones de abril de 2003. En la primera
vuelta obtuvo un 22,2% de los votos frente al 24,45% obtenidos
por el ex presidente de Argentina Carlos Menem (también
del partido peronista). Pero finalmente, antes de la segunda
vuelta, Menem retiró su candidatura ante la aplastante
mayoría que otorgaban las encuestas a Kirchner. Así
el actual presidente argentino accedió al poder en
mayo de 2003.
Lavagna,
que siempre apoyó a Kirchner durante la campaña,
fue el único ministro del equipo de Duhalde que confirmo
el presidente argentino.
El
titular de la cartera económica de Argentina, hasta
hoy, ha tenido varios enfrentamientos con Kirchner. Según
la prensa del país, el último conflicto lo
mantuvieron hace unos días cuando Lavagna denunció
que algunas empresas actuaban en forma de cártel
en el sector de las obras públicas que contrataba
el Gobierno. Kirchner, al parecer, interpretó la
acusación como un ataque directo contra el ministro
de Planificación de Argentina, Julio De Vido, hombre
de confianza de Kirchner desde que era gobernador de la
provincia de Santa Cruz y la persona que ha logrado que
poco a poco las empresas extranjeras, entre ellas algunas
españolas, retiraran las demandas contra el país
en el Tribunal de Arbitraje del Banco Mundial (Ciadi).
También
ha tenido varios rifirrafes con el
presidente del Banco Central de la República Argentina
(BCRA), Martín Redrado, por la política económica
y el control de la inflación, una de las variables
que la Administración austral aún no ha sido
capaz de enderezar.
Problemas
con Redrado. En la última ocasión,
Lavagna pidió a Redrado que aumentara antes de acabar
el año los encajes (porcentaje sobre los depósitos
que las entidades financieras tienen que inmovilizar en
el BCRA) para fomentar la los préstamos al sector
productivo a más largo plazo. La idea de Lavagna
era liberar a los bancos de ese encaje adicional en el caso
de que esos recursos se destinaran a financiación
al sector productivo al mismo tiempo que provocaba una reducción
de la masa monetaria al absorber fondos. En esa ocasión,
Redrado anunció que lo estudiaría pero dudó
de que se hiciera antes de acabar el año.
Lavagna
era, además, según algunos observadores políticos,
el hombre que ejercía de contrapunto a la política
de provocación que inicia regularmente Kirchner contra
EEUU. En este sentido, hay un ejemplo muy reciente. La visita
de Kirchner a su homólogo venezolano, Hugo Chávez.
Algunos analistas explican que mientras Kirchner consigue
réditos electorales plantando cara a Washington,
por detrás Lavagna negociaba con el FMI para firmar
un acuerdo que alivie financieramente al país.
La
sustituta. Ahora esas negociaciones las tendrá
que liderar su sustituta, Felisa Miceli, licenciada en Economía
por la Universidad de Buenas Aires. Entre sus cargos destaca
la de presidenta del Banco Nación, directora del
Banco de la Provincia de Buenos Aires, presidenta del Fondo
Fiduciario de Asistencia a Entidades Financieras y Seguros,
representante del Ministerio de Economía frente al
BCRA. Y miembro de la consultora Ecolatino, fundada por
Lavagna.
Además
del ministro de Economía, salen del Gabinete, el
canciller Rafael Bielsa, que será sustituido por
Jorge Taina; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner
(hermana del presidente), que dejará el cargo a favor
de Juan Carlos Nadalich; y el ministro de Defensa, José
Pampuro, quien será sustituido por la actual embajadora
argentina en Venezuela, Nilda Garré.
Salidas
esperadas. Estas tres salidas eran esperadas tras
las elecciones legislativas del 23 de octubre. Todos ellos
vuelven a las Cámaras. Bielsa será diputado
nacional por la Capital, Alicia Kirchner liderará
el bloque justicialista en el Senado por la provincia de
Santa Cruz, y Pampuro asumirá el liderazgo en el
Congreso por el partido en la Provincia de Buenos Aires.
Wall
Street se ha tomado muy mal la decisión de Kirchner
de echar del Gobierno a Lavagna. Al cierre de esta edición
el índice bursátil Merval se desplomaba un
3,5%, pero llegó a perder un 5%. Y el peso argentino
se depreciaba frente al dólar un 1,4%. Los inversores
parece que dan por hecho que este cambio retrasará
aún más el acuerdo con el FMI y el país
necesita una reestructuración de la deuda que mantiene
con el organismo porque antes de final de año tendrá
que pagar 460 millones de dólares (392 millones de
euros) de forma impostergable. En total, en 2005 ha pagado
1.568 millones (1.337 millones de euros) en pagos improrrogables
(a no ser que se firme un acuerdo), la misma cantidad que
deberá pagar en 2006 más otros 3.000 millones
de dólares (2.558 millones de euros) que podrían
ser retrasados si Argentina lo solicitase.
|