| El
presidente de México, Vicente Fox, ha calificado
como una violación de derechos humanos la construcción
de un muro en la franja fronteriza entre su país
y EEUU con el fin de frenar la entrada de la inmigración
ilegal. Esta iniciativa fue propuesta el pasado martes por
el máximo responsable del Comité de Servicios
Armados de la Cámara baja estadounidense, Duncan
Hunter, y ya ha recibido la aprobación del actual
inquilino de la Casa Blanca, George Bush, quien considera
que la colocación de una valla que separe ambas naciones
reforzaría la seguridad en el país.
Según
publica la prensa mexicana, las autoridades de la República
azteca estudian la posibilidad de presentar una demanda
contra la iniciativa de Washington ante la Corte Penal Internacional
(CPI). Sin embargo, el mexicano Bernardo Sepúlveda
Amor, que el próximo mes de febrero asumirá
un puesto como juez en la CPI, ha asegurado que el Gobierno
de México debe disponer primero de bases legales
para elevar su denuncia, para lo que primeramente necesita
saber si el muro que levantaría EEUU estaría
en su totalidad en territorio estadounidense o incursionaría
en suelo mexicano.
Fox
ha indicado que sólo con un acuerdo que regule los
flujos migratorios se podrá acabar con la presencia
de indocumentados en EEUU y en este sentido, ha respaldado
la propuesta de Bush de impulsar un plan para trabajadores
temporales. Además, el mandatario del país
azteca advirtió de que la construcción de
una valla o el establecimiento de cualquier otro tipo de
impedimentos no logrará cerrar el paso a los documentados.
El secretario de Gobernación, Carlos Abascal, ha
secundado la posición adoptada por el presidente
de México pero ha indicado que el Gobierno vecino
está en su derecho de velar por la seguridad de su
nación. El alto funcionario explicó que la
propuesta de EEUU no significa el cierre de las fronteras
sino una intensificación de vigilancia para evitar
el cruce desordenado de inmigrantes, aunque asegura que
las autoridades mexicanas estarán pendientes de que
no se registren violaciones de los derechos humanos a los
inmigrantes mexicanos.
Por
esta razón, Abascal señaló que está
en contacto con el secretario de Seguridad Interna estadounidense,
Michael Chertfoff, para establecer métodos que respeten
a los ciudadanos. En concreto, el proyecto, que supondría
una inversión de 8.000 millones de dólares
(6.769 millones de euros) plantea la construcción
de una doble valla de seguridad con luces y sensores desde
el océano Pacífico hasta el Golfo de México,
una línea fronteriza de 3.200 kilómetros que
separa EEUU del país azteca, según ha publicado
el diario Nuevo Herald.
En
la actualidad, el estrecho de 22 kilómetros más
occidental de la frontera está delimitado con una
doble alambrada. También existen barreras de seguridad
en otros puntos vulnerables, pero por el contrario, algunos
tramos de esta valla están protegidos sólo
con simples alambras de púas. |