Viernes 25 de noviembre de 2005
 
El magnate australiano se declara ganador en la “Guerra de precios” de la prensa escrita internacional
 
Las recetas de Rupert Murdoch
Keith Clapton
 

El magnate australiano de la comunicación Rupert Murdoch acaba de declarar su victoria en la guerra de precios de la prensa impresa internacional. Su competencia, simplemente, no tiene ni espacio, ni posibilidades para seguir bajando los precios de los periódicos que edita.

En una larga e interesante entrevista concedida a la publicación especializada en medios de comunicación Media Press Gazette, el magnate australiano asegura sin vacilar que sus medios escritos diarios, los pertenecientes a Newscorp, el grupo empresarial de Murdoch, cuyas principales cabeceras son The Sun, News of the World y el New York Post, han llevado tan lejos las rebajas que han bloqueado esa opción al resto.

Murdoch no tiene dudas, y afirma textualmente: “No creo que los otros puedan permitirse más bajadas de precios. No, por lo menos, si piensan sobrevivir a largo plazo”.

Además, también se opone a la fiebre de los regalos que cree remitirá muy pronto. En su opinión, la locura de los cds, los dvd, las enciclopedias o los fascículos que se regalan, o venden a precios rebajados, con los periódicos tiene que detenerse. Simplemente porque está contribuyendo a depreciar el valor de la información que aparece en el periódico. “La gente, yo mismo, agarra el dvd y tira el periódico a la papelera”, dice y explica que, a la larga está locura acabará por afectar a todos.

El cree que una cabecera, por prestigiosa que sea, no puede depender de su influencia en la vida política. Necesita lectores y los lectores sólo se consiguen haciendo buen periodismo.

Claro que la idea de “buen periodismo” que tiene Murdoch no necesariamente coincide con la de muchos otros participantes del sector. Aunque eso sí, hasta los más críticos tienen que reconocer que este hombre sabe algo sobre cómo se pueden vender las noticias.
Para él, hay un exceso de sobre escritura y virtuosismo pseudoliterario que aleja a la gente más joven de la prensa impresa y, aunque el asunto podría solucionarse, no considera que se esté haciendo.

Desde un punto de vista puramente empresarial, el primer problema es que existen fuentes recurrentes de ingresos para la prensa impresa, como los anuncios por palabras, que se están secando y no tienen una regeneración fácil.

Ante los redactores de la Media Press Gazette, soluciona el asunto con una pregunta retórica: “¿han visto ustedes a alguna persona menor de treinta años que los consulte?”. Su respuesta es no.

Y esta simple, o no tanto, conclusión, es la que le ha llevado a iniciar una estrategia bien meditada de compras en Internet. “No se trata de pánico por la caída de nuestros periódicos. Nuestros periódicos son los que mejor se han adaptado a los nuevos tiempos y no van a caer”, afirma.

El compra portales especializados y concentrados en esta banda de edad concreta porque cree que la industria de los medios de comunicación necesita crecer en la Red para captar a un público que se está fugando de los quioscos y, si es posible, devolver al menos a una parte del público reclutado a la vieja prensa impresa. El indiscutible origen del negocio de la venta de información.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.