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presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha comenzado a repartir
combustible a precios preferenciales entre los estadounidenses con
menos recursos económicos. La estrategia del mandatario latinoamericano
ha sido un acierto Los grandes medios de comunicación estadounidenses
han aplaudido la iniciativa mientras que las principales petroleras
del país han quedado ante los ojos de los ciudadanos de EEUU
y hasta ante los de un sector de los legisladores como unas auténticas
tacañas. Washington incluso piensa en castigarlas con un
nuevo impuesto.
Los grandes medios de comunicación escritos de EEUU, especialmente
el Washington Post, han destacado en sus páginas
la iniciativa de Chávez de entregar combustible a precios
preferenciales a los sectores más desfavorecidos estadounidenses.
La estrategia del mandatario venezolano no ha podido ser más
acertada. De repente se ha convertido en el bueno de la historia
en un momento de máxima tensión entre Washington y
Caracas y en medio de un conflicto político entre las grandes
petroleras de EEUU y el Gobierno de Bush.
La empresa estatal venezolana, Pdvsa, a través
de su filial en EEUU, Citgo Petroleum, ha sido la única petrolera
que opera en el mercado estadounidense que ha acudido a la llamada
de un grupo de senadores de EEUU que pidieron a través de
una carta que estas compañías “donaran”
parte de sus gruesos beneficios a los pobres del país.
Beneficios para muchas familias. Se
espera que esta iniciativa beneficie a 40.000 familias estadounidenses.
Una primera fase de este proyecto comenzará mañana
Día de Acción de Gracias en EEUU en Boston, donde
se ofrecerán 4,54 millones de combustible de calefacción
en unas condiciones de pago que supondrá un ahorro de entre
60 y 80 centavos por galón (3,8 litros). La suma del descuento
total será de entre 10 millones de dólares (8,5 millones
de euros) y 14 millones (11,8 millones de euros) para las clases
sociales de bajos recursos en esta temporada de invierno. Posteriormente
se beneficiarán los ciudadanos del Bronx (Nueva York).
La petrolera venezolana, a través de
Citgo, cuenta con 300 gasolineras propias y 14.000 en franquicia
y tiene dos terminales de almacenamiento en Massachussetts y cuatro
refinerías que le otorgan el 7% de la capacidad de refino
total de EEUU.
La iniciativa de Chávez no ha podido
ser más oportuna. En el momento de más tensión
en las relaciones entre EEUU y Venezuela tras la Cumbre de Mar del
Plata, el mandatario venezolano consigue la atención y el
favor de la prensa estadounidense.
Polémica con las petroleras.
Pero, además, el anuncio oficial se produce en medio
de una agria polémica entre las petroleras de EEUU y Washington
que ha alcanzado el grado de conflicto político. Los ciudadanos
de EEUU han estado pagando estos meses un precio récord por
la gasolina, tres dólares por galón (65 céntimos
de euro por litro) como consecuencia del alza del precio del petróleo,
lo que se ha traducido en unas ganancias récord.
El beneficio de las grandes petroleras de EEUU
se ha incrementado un 59% en el último trimestre del año.
Y se incrementarán mucho mas en los próximos meses
debido a la llegada del invierno. Se esperan meses muy fríos.
Según algunas estimaciones, la factura energética
de los estadounidenses podría incrementarse un 50%.
Y la actitud tacaña de las compañías
ha animado a un grupo de senadores a proponer la aplicación
a partir de 2006 de un impuesto a las petroleras por un valor absoluto
de 5.000 millones de dólares (4.233 millones de euros). Si
finalmente se aprueba será la segunda vez en la historia
de este sector que las empresas tengan que pagar un tributo único
y especial. La primera fue en 1974, en paralelo con la gran crisis
energética de aquellos años.
Chávez, el bueno de la historia.
En este contexto, Chávez se convierte en el bueno
de esta historia. El mandatario hizo el primer anuncio de su intención
de ofrecer petróleo barato a los pobres de EEUU a finales
de agosto durante una visita a Cuba con motivo de la graduación
de estudiantes de la Escuela de Medicina de la isla. Su estancia
en Cuba sirvió para avanzar en la creación de Petrocaribe,
uno de los planes de Chávez para integrar energéticamente
la región y que es seguido muy de cerca por Washington.
Fue ese momento el que eligió el mandatario
venezolano para anunciar que estaba estudiando la posibilidad de
vender petróleo a mitad de precio a los sectores más
desfavorecidos de EEUU y de incluirlos el denominado 'Plan Milagro',
por el que se espera que seis millones de latinoamericanos puedan
recibir atención oftalmológica en Cuba en un periodo
de 10 años. De momento, el segundo de estos anuncios no se
ha concretado en nada.
Posteriormente, en el mes de septiembre, reiteró
el ofrecimiento de repartir crudo barato en Nueva York durante la
Cumbre de la ONU. Washington no hizo ningún comentario en
ninguna de esas dos ocasiones ni tampoco ahora cuando la promesa
se ha hecho realidad y el petróleo de Pdvsa servirá
de forma efectiva para ayudar a pasar el crudo invierno a los pobres
de EEUU. Quizá le moleste la simpatía que pueda generar
Chávez entre sus conciudadanos con decisiones de este tipo.
Estrategia junto a Cuba. Unas
iniciativas que ayudan a minar desde dentro la credibilidad de Bush
e incrementar la influencia del mandatario venezolano y sus aliados
en EEUU. En esta campaña tiene un gran socio, el presidente
de la Asamblea Nacional (AN) cubana, Ricardo Alarcón, quien
se ha convertido en el difusor de las ideas bolivarianas de la Administración
de la isla en EEUU. Y su objetivo, también son las clases
más desfavorecidas y marginales.
Su última aparición en EEUU la
realizó el pasado 16 de octubre cuando apareció a
través de videoconferencia una calurosa felicitación
al líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan,
quien organizó ese mismo día en Washington una multitudinaria
marcha de afroamericanos contra la política de George Bush.
Entre otras consignas, los manifestantes criticaron la decisión
de Washington de rechazar la ayuda que Cuba le ofreció tras
el paso del huracán Katrina. Con este acto de apoyo a la
comunidad negra estadounidense, Alarcón reforzó su
popularidad en EEUU, una popularidad que ya se había multiplicado
gracias a su locuacidad durante su participación en la Asamblea
de la ONU a mediados de septiembre.
Parece que Hugo Chávez y Fidel Castro,
los enemigos declarados de George Bush en Latinoamérica,
se han propuesto conseguir el favor y el apoyo del pueblo estadounidense.
Algo que no es descartable que consigan con iniciativas como la
de distribuir petróleo a bajo precio y facilitar la atención
médica especializada a las clases más desfavorecidas.
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