Viernes 25 de noviembre de 2005
 
J. P. Morgan se propone difundir los hedge funds entre los inversores con menos recursos
 
Un lujo de alto riesgo
Clark Parker
 

J. P. Morgan parece haberse propuesto derribar un mito, ese que dice que los hedge funds (fondos de cobertura) son instrumentos de inversión de riesgo sólo reservados a individuos con una gran fortuna y un potente patrimonio.

A partir de ahora ya no será exactamente así. El banco va a lanzar un nuevo fondo de inversión en el que podrá participar cualquier interesado por la módica cantidad de 10.000 dólares (8.448,6 euros).

Cierto que no se trata exactamente de un fondo de cobertura, pero, según sus promotores, el producto combinará lo mejor de los dos mundos, porque será un fondo de inversión más o menos tradicional pero gestionado por auténticos hombres del sector de los hedges.

La maravilla en cuestión se llama Highbridge Statistikal Market Neutral Fund y será supervisado por los hombres de Highbridge Capital una compañía de ´hedges´ que controla activos por valor de 9.000 millones de dólares (7.636 millones de euros) y que fue adquirida el pasado año por J. P. Morgan.

Para los expertos, el movimiento es una muestra más de que con las enormes dimensiones que empieza a adquirir la industria de los fondos de cobertura en su conjunto, ya tiene un volumen de patrimonio bajo gestión de 1,1 billones de dólares (933.310 millones de euros), y la magnitud de las recientes apuestas, la necesidad de conseguir nuevos recursos es acuciante.

Aunque para ello haya que bajar significativamente el exquisito listón que marcaba la frontera entre quienes pueden y quienes no pueden colocar su dinero en un ‘hedge’.
Curiosamente el perfil de riesgo con el que las autoridades suelen señalar a los gestores de ´hedges´ parece ser positivo para su popularidad. Así la campaña de publicidad con la que J.P. Morgan intenta introducir su nuevo producto, del que se han hecho eco, periódicos tan respetables como el mismísimo “The New York Times”, se basa precisamente en el prestigio que tienen, incluso entre la clases medias, los hombres de la industria de los fondos de cobertura.

Unos tipos osados, capaces de todo para conseguir ganar dinero que muy pocas veces pierden la partida. Uno de ellos es precisamente Glenn Dubin, el confundador de Highbridge, gestora en la que hasta la aparición de este fondo sólo se admitían inversores con capacidad para colocar como mínimo 10 millones de dólares (8,48 millones de euros).

El ha explicado a los medios de comunicación que el equipo que dirigirá esta segunda marca es el que obtuvo los mejores resultados para la gestora en 2004.

Tanta sabiduría, desde luego justifica el alto precio que los inversores con menos recursos van a tener que pagar por codearse con la elite.

Si hay algo en común entre este sucedáneo de ´hedges´ y los auténticos son las elevadas comisiones que tendrán que soportar los partícipes. En el nuevo producto de J. P. Morgan también se cobra una tarifa anual de mantenimiento del 2% de los activos, lo mismo que la media de los fondos de inversión españoles, por ejemplo.

Claro que a esa cantidad hay que añadir en este caso una comisión especial del 25% sobre los beneficios obtenidos. Nada menos que la cuarta parte del beneficio. Eso sí: si hay pérdidas, no pagan.



Edita Asesores de Publicaciones S.L.