| J. P. Morgan parece
haberse propuesto derribar un mito, ese que dice que los hedge
funds (fondos de cobertura) son instrumentos de inversión
de riesgo sólo reservados a individuos con una gran fortuna
y un potente patrimonio.
A partir de ahora ya no será exactamente
así. El banco va a lanzar un nuevo fondo de inversión
en el que podrá participar cualquier interesado por la módica
cantidad de 10.000 dólares (8.448,6 euros).
Cierto que no se trata exactamente de un fondo
de cobertura, pero, según sus promotores, el producto combinará
lo mejor de los dos mundos, porque será un fondo de inversión
más o menos tradicional pero gestionado por auténticos
hombres del sector de los hedges.
La maravilla en cuestión se llama Highbridge
Statistikal Market Neutral Fund y será supervisado por los
hombres de Highbridge Capital una compañía de ´hedges´
que controla activos por valor de 9.000 millones de dólares
(7.636 millones de euros) y que fue adquirida el pasado año
por J. P. Morgan.
Para los expertos, el movimiento es una muestra
más de que con las enormes dimensiones que empieza a adquirir
la industria de los fondos de cobertura en su conjunto, ya tiene
un volumen de patrimonio bajo gestión de 1,1 billones de
dólares (933.310 millones de euros), y la magnitud de las
recientes apuestas, la necesidad de conseguir nuevos recursos es
acuciante.
Aunque para ello haya que bajar significativamente
el exquisito listón que marcaba la frontera entre quienes
pueden y quienes no pueden colocar su dinero en un ‘hedge’.
Curiosamente el perfil de riesgo con el que las autoridades suelen
señalar a los gestores de ´hedges´ parece ser
positivo para su popularidad. Así la campaña de publicidad
con la que J.P. Morgan intenta introducir su nuevo producto, del
que se han hecho eco, periódicos tan respetables como el
mismísimo “The New York Times”, se basa precisamente
en el prestigio que tienen, incluso entre la clases medias, los
hombres de la industria de los fondos de cobertura.
Unos tipos osados, capaces de todo para conseguir
ganar dinero que muy pocas veces pierden la partida. Uno de ellos
es precisamente Glenn Dubin, el confundador de Highbridge, gestora
en la que hasta la aparición de este fondo sólo se
admitían inversores con capacidad para colocar como mínimo
10 millones de dólares (8,48 millones de euros).
El ha explicado a los medios de comunicación
que el equipo que dirigirá esta segunda marca es el que obtuvo
los mejores resultados para la gestora en 2004.
Tanta sabiduría, desde luego justifica
el alto precio que los inversores con menos recursos van a tener
que pagar por codearse con la elite.
Si hay algo en común entre este sucedáneo
de ´hedges´ y los auténticos son las elevadas
comisiones que tendrán que soportar los partícipes.
En el nuevo producto de J. P. Morgan también se cobra una
tarifa anual de mantenimiento del 2% de los activos, lo mismo que
la media de los fondos de inversión españoles, por
ejemplo.
Claro que a esa cantidad hay que añadir
en este caso una comisión especial del 25% sobre los beneficios
obtenidos. Nada menos que la cuarta parte del beneficio. Eso sí:
si hay pérdidas, no pagan.
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