Viernes 25 de noviembre de 2005
 
Con la próxima clausura de 2005, termina también el Año Internacional de la Física
 
Balance de un año
Alberto Miguel Arruti
 

2005 se encuentra en sus postrimerías y, en consecuencia, el Año Internacional de la Física. Parece indicado hacer un balance de lo que ha representado este año y de lo que significa la Física en este momento y en un futuro previsible.

Después de la Relatividad, de la Mecánica Cuántica y de los grandes hallazgos tecnológicos, cuya base es la Física, se dijo que esta ciencia estaba terminada. Dicho con otras palabras, que no podía desarrollarse más. Nada más lejos de la realidad. En cuanto a la teoría, como ha escrito Popper, toda teoría está condenada a una duración, más o menos larga, pero de lo único que podemos estar seguros es de que será superada por otra teoría. La ciencia, toda ciencia, es una aproximación a la realidad, pero la realidad es siempre mucho más compleja que cualquier teoría, por sofisticada que ésta pueda ser.

En el campo de las aplicaciones, es decir, en el campo de la técnica, la Física tiene abiertos una serie de frentes, en los que se espera, a lo largo de este siglo XXI, importantes hallazgos y descubrimientos. Nos limitaremos a enunciar tan sólo unos pocos.

Uno de estos campos es la Nanotecnología. Aquí, se utiliza la estructura atómica para medir el tiempo, lo que ya propuso Kelvin en 1879. Y con los relojes atómicos, se consigue una precisión de un segundo en 60 millones de años. Lo que tiene su aplicación en Internet, la sincronización de la distribución de electricidad o los sistemas de navegación por satélite.

Otro campo a desarrollar es el de la informática autónoma. Hoy se sabe que los sistemas informáticos tienen capacidad de autoconfiguración, autoprotección, autodiagnóstico y autoreparación. Además, según los expertos, a partir de 2020, será imposible miniaturizar más los ordenadores fabricados con la tecnología actual. Vendrán los nuevos chips: moleculares, atómicos y, finalmente, cuánticos.

También se esperan nuevos avances en los satélites de comunicación y detección. La puesta en funcionamiento de EGNOS, para los comienzos del próximo año y Galileo, para 2008, abrirá enormes posibilidades a la navegación por satélite.

Continuamente se habla de que resulta imprescindible un cambio de modelo energético. Los combustibles fósiles dan lugar a un aumento de la contaminación, al tiempo que se muestran escasos. Surgen nuevas formas de energía, como la fusión nuclear o las renovables, como la eólica o la solar, y eso sin contar, la geotérmica, la energía de las mareas o la biomasa.

Las pilas de combustible, con el hidrógeno como protagonista, presentan un futuro alentador. Según las previsiones de la Unión Europea, en el año 2020, gran parte de los automóviles europeos se moverán gracias a las pilas de combustible. Y así aparece abierta una nueva línea de investigación.

Otro campo es la bioinformática, disciplina que se encarga de estudiar el contenido y flujo de la información en sistemas y procesos biológicos.

Todo esto son unos ejemplos, en los que la Física es la protagonista. Y con ella el científico, término que introdujo William Whewell (1794-1886), entendiendo por tal el que se interesa y trabaja por descifrar y explicar algún hecho de la naturaleza.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.