| La República
de Honduras celebrará el próximo domingo sus elecciones
generales, en las que se elegirá al nuevo presidente del
país, a 128 diputados así como a 298 alcaldes y concejales
municipales. Aunque son cinco los partidos que participarán
en ellas, sólo los dos mayoritarios tienen posibilidades
de ganar la Presidencia: el gobernante Partido Nacional (PN) y el
Partido Liberal (PL). Por esta razón, las formaciones políticas
con escasa presencia en el Congreso son consideradas 'redes clienterales'
ya que están más interesadas en concentrar apoyo político
que en ofrecer programas efectivos. Martín Pineda, responsable
de la campaña electoral de Unión Democrática
(UD), ofrece a Americaeconomica.com su visión sobre
el clima electoral de Honduras.
- Los tres meses en los que los partidos
políticos de Honduras pueden hacer su campaña electoral
ha llegado a su fin. Ahora, la última decisión la
tienen los hondureños, que acudirán a las urnas el
próximo 27 de noviembre. Unos electores que sin embargo no
conocen con mucho detalle los programas de gobierno de los distintos
candidatos, según han denunciado algunas organizaciones.
¿Cómo se percibe este panorama desde UD?
- Nuestro equipo político ha visto una
campaña de confrontación. Los aspirantes a la Presidencia
se han sacado los trapos sucios y han hecho alarde de las publicaciones
en las que han dado a conocer los casos de corrupción de
unos y de otros. Además, los candidatos han realizado un
derroche de recursos económicos en los medios masivos de
comunicación, una situación en la cual nosotros no
podemos competir por nuestro escaso presupuesto. Lamentablemente,
la campaña se ha centrado en el 'mercadeo' de los candidatos.
- Según los últimos sondeos,
dos de los principales aspirantes, Lobo Sosa, del grupo gobernante
Partido Nacional (PN) y Zelaya Rosales, del Partido Liberal (PL),
tienen un empate técnico del 36% en intención de voto.
¿Cómo planifica su partido la lucha por conseguir
electores después de ver estos resultados?
- Es cierto que en las encuestas aparecen sumamente
equilibrados, con muy poca diferencia. Nuestra perspectiva es que
por lo menos haya un cruce de votos, es decir, los votos que no
correspondan al presidente de la República, vayan hacia los
diputados del Congreso. De esta forma, el electorado puede favorecer
a los partidos emergentes, los que están siendo de verdad
oposición. La esperanza es que la población sea cada
vez más analítica a la hora de otorgar su voto y que
esto permita crecer a UD como partido.
- Los hondureños consideran
que la inseguridad es uno de los principales problemas por los que
atraviesa el país. ¿Qué se propone desde UD
para solucionar esta situación?
- La inseguridad, la corrupción, el
coste de vida... todos son temas importantes. Desde UD vinculamos
los tres ejes. El alto índice de inseguridad tiene que ver
con la poca proyección social que tiene el Estado en atender
los problemas de la población. Por ejemplo, el 51% de los
ciudadanos hondureños es menor de 18 años, un porcentaje
altísimo, y no disponemos de un ministerio de la Juventud,
o en un espacio de recreación. Esto origina un clima propicio
para el desarrollo de las maras -pandillas violentas-, frente a
las que el Gobierno actual no ha tomado medidas preventivas, sino
represivas, como la pena de muerte.
- ¿Piensa UD en alianzas políticas
después de las elecciones?
- En la actualidad mantenemos negociaciones
con Innovación y Unidad Social Demócrata (INU), con
el fin de garantizar que los resultados electorales se respeten.
- Precisamente, cuando apenas faltaban
dos semanas para las elecciones, el ministro de Seguridad, Oscar
Álvarez, ha renunciado a su cargo para participar en la campaña
electoral del PN...
- Oscar Álvarez es un hombre que ha
hecho del tema de seguridad un espectáculo público,
tratando de promover su imagen en vez de abordar con responsabilidad
el tema de la inseguridad. Se ha fortalecido la compra de armas,
de vehículos, de gases lacrimógenos. El asunto de
la inseguridad no se ha manejado correctamente, no se ha pensado
en un proyecto de país como programas hacía la juventud,
apertura de espacios a la educación, culturales.
- Usted ha hecho mención a la
corrupción y al elevado coste de vida...
- El sistema judicial está en entre
dicho y politizado. Los magistrados de la Corte Suprema son o bien
del PL o del PN, hay escándalos permanentes de venta de jueces
y además, se descubre la vinculación de policías
con actos criminales. No se aplican medidas judiciales a los corruptos
o la misma fiscalía suspende las investigaciones. Por otro
lado, la población también está preocupada
por el alto coste de vida. Esto determina que la sociedad sea cada
vez más violenta, incluso justificada en necesidades de la
gente por falta de atención médica e instituciones
educativas. No hay un control de los productos que consume la población
y existe un sistema fiscal que está totalmente al revés:
una señora que elabora tortillas paga impuestos al comprar
maíz y sin embargo, las multinacionales no pagan impuestos
y tienen ganancias millonarias con el cuento de que generan empleo.
- Señor Pineda, hablemos ahora
del perfil del candidato de UD, Juan Almendárez Bonilla...
- Almendárez Bonilla es un médico
con un largo historial de lucha social y popular. Es un científico
reconocido en diferentes países y ha realizado estudios importantes
en el ámbito de la salud. También ha dirigido organismos
que atendían a personas víctimas de la violación
de sus derechos. El señor Bonilla es la primera vez que se
presenta como candidato a la Presidencia, costó convencerlo.
- Todos los partidos políticos
del país aseguran buscar lo mejor para la sociedad. De hecho,
los candidatos a la Presidencia plantearon la firma de un 'Acuerdo
por Honduras' con el fin de desarrollar un programa de gobierno
al margen de sus intereses. Pero este pacto nunca se convirtió
en una realidad. ¿Qué sucedió?
- En el 'Acuerdo por Honduras' se iban a incorporar
todos los elementos fundamentales para la sociedad del país:
los elevados precios del combustible, la reforma fiscal, tratados
de libre comercio (TLC), lucha directa contra la corrupción,
etc. Sin embargo, a medida que se avanzaba en el pacto, los temas
se fueron diluyendo. Cuando quisimos hacer propuestas puntuales
sobre algunos temas comenzaron a haber negativas, por lo que no
era conveniente firmarlo. Además, en 2001 se aprobó
un pacto para reformar las instituciones del proceso político
electoral, que en la actualidad ha sido traicionado.
- Aprovechando que hace alusión
a los tratados de libre comercio, ¿cuál es la posición
de UD en relación al Cafta?
- UD está en contra del Cafta. Nuestras
empresas no van tener capacidad de competir contra las compañías
de EEUU que van a inundar nuestro mercado, lo que generará
mayor pobreza. Además, esto producirá que entren de
forma masiva productos del exterior por lo que finalmente nuestros
campesinos tendrán que comprar maíz extranjero. Los
tratados no han sido debatidos de forma transparente y han generado
disconformidad lejos de promover beneficios para los exportadores
de nuestro país.
- ¿Y qué me puede decir,
señor Pineda, sobre el proyecto de condonación de
la deuda externa de Honduras (entre otros países) promovido
por el G-8?
- Es un tema que no se ha manejado de forma
transparente. El país ha caído en un nivel de dependencia
con organismos internacionales. Desde luego, desde nuestro punto
de vista, la condonación es beneficiosa para el país,
pero tememos que el dinero que podríamos ahorrar se disperse
y que se convierta en recursos perdidos.
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