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César
Alierta, presidente de Telefónica, y Matías Rodríguez
Inciarte, vicepresidente tercero del Grupo Santander, coincidieron
el pasado jueves en un acto que tuvo lugar en Madrid en destacar
que la internacionalización es una de las claves del éxito
de sus empresas. Latinoamérica fue el primer objetivo de
esta expansión.
Alierta e Inciarte repasaron, ante la mirada atenta del ex presidente
brasileño Fernando Cardoso, los primeros pasos de sus compañías
en América Latina. En una jornada organizada por la Fundación
DMR Consulting, ambos directivos coincidieron en que no sólo
la región ha jugado un papel fundamental en la evolución
de Telefónica y Santander, sino que también estas
compañías han contribuido al desarrollo del subcontinente.
Telecomunicaciones.
Alierta subrayó que el éxito de Telefónica
en América Latina se debe en buena parte a que la operadora
supo adecuarse a la especificidad de cada país, sin pretender
la imposición de un modelo común que no respondiera
a las exigencias locales. Según los datos del cierre del
primer semestre de 2005, el 64% de los clientes de Telefónica
están en América Latina, así como el 60% de
la plantilla trabaja fuera de España.
A este respecto, Alierta dijo que la postura de la operadora ha
ido cambiando a lo largo de los años. "Quizás
cuando llegamos a Latinoamérica fuimos un poco prepotentes
y subestimamos la capacidad de los profesionales locales. Pero ahora
todo es diferente", afirmó el presidente de la operadora
quien explicó como ejemplo que la mayoría de las personas
que conformaban el equipo que estudió la viabilidad de la
compra de la ceca Cesky era latinoamericana.
Alierta destacó que Telefónica no sólo se ha
beneficiado de América Latina, sino que también ha
ayudado al desarrollo del sector de las telecomunicaciones de la
región. Como ejemplo, el directivo explicó que la
operadora ha llevado la banda ancha a Latinoamérica antes
aún de que la tuvieran muchos países europeos.
Banca. Inciarte afirmó que la expansión a
América Latina está entre los factores que permitieron
que el Santander pegara el gran salto hasta transformarse en el
octavo banco del mundo por capitalización bursátil.
El vicepresidente del banco cántabro dijo que la etapa expansiva
en la región se inició en 1996, dos años después
de comprar Banesto "porque la internacionalización se
puede llevar a cabo cuando se esté consolidado en el mercado
doméstico". La segunda etapa de expansión, continuó
Inciarte, se produjo a partir de 1999, tras la fusión entre
el Banco Santander y el Banco Central Hispano (BCH).
El
banquero hizo hincapié en que la banca española contribuyó
al fortalecimiento de los sistemas financieros de la región,
fomentando la competencia, abaratando el acceso al crédito
e introduciendo nuevos productos y tecnologías. Inciarte
también subrayó la importancia de la Responsabilidad
Social Corporativa (RSC) del Santander en Latinoamérica,
dedicada sobre todo a cooperación con las Universidades.
Más
negocio. Telefónica
y Santander desembarcaron en el subcontinente latinoamericano porque
las ocasiones de negocio eran enormes ya que tanto el mercado de
las telecomunicaciones como el bancario estaban casi por explorar.
Alierta destacó que desde 1989 a 2004 el número de
clientes de la operadora en España creció a un ritmo
promedio del 8%, mientras que en América Latina creció
al 17%, casi el doble.
Por su parte,
Inciarte indicó como, aún a día de hoy, la
bancarización de la región sigue estando muy por debajo
de los valores que se registran en Europa y más aún
con respecto a los ratios que se dan en los países anglófonos.
Chile, el país más bancarizado de la región,
tiene una relación del crédito sobre el PIB del 61%,
frente al 118% de España o al 162% de EEUU.
Permanencia. Otro concepto común en las ponencias
de Alierta e Inciarte fue el de la permanencia de sus respectivas
empresas en Latinoamérica, pese a los problemas que se vivieron
en pasado. "Hemos permanecido y siempre permaneceremos (en
la región), mientras que otros se fueron cuando hubo crisis",
dijo Alierta. Le hizo eco Inciarte cuando declaró "las
crisis que hemos vivido no han disminuido ni un ápice la
confianza que tenemos en Latinoamérica".
Una
barbaridad por Banespa. El
ex presidente Cardoso dejó por un momento al auditorio sin
palabras cuando afirmó que "Santander pagó una
barbaridad por Banespa". Sin embargo, el sentido de las palabras
del político y catedrático brasileño quedó
claro cuando añadió que el banco español fue
astuto "porque entendió que se estaba comprando el corazón
del sistema financiero brasileño".
A Inciarte, sentado a su izquierda, le devolvió la sonrisa.
De hecho, cuando tomó la palabra puntualizó que Santander
ha invertido un total de 8.200 millones de euros en Brasil y añadió
que el grupo está "encantado con la rentabilidad que
nos ofrecen estas inversiones".
Antes
y después. Alierta e
Inciarte coincidieron también en destacar el papel de Cardoso
en el desarrollo de Latinoamérica. "Hay un antes y un
después de Cardoso en la región", afirmó
el presidente de Telefónica antes de comenzar su exposición.
E Inciarte se sumó a estas palabras cuando le tocó
el turno.
Cardoso,
que habló antes de los dos directivos, afirmó que
la solidez de las instituciones democráticas es una condición
indispensable para un crecimiento económico sostenible. Según
el ex presidente brasileño, esta solidez ya es un hecho en
América Latina, en la práctica totalidad de los países.
Cardoso destacó que también los partidos que hacen
de la ruptura del estatus quo uno de sus puntos programáticos,
cuando llegan al Gobierno se dan cuenta de que hay que mantener
una disciplina económica y fiscal, además de garantizar
la seguridad jurídica de los inversores.
Como
ejemplo, Cardoso citó a su propio país, Brasil, y
dijo que la elección de Lula da Silva fue la confirmación
de la consolidación democrática del país por
dos razones. Por un lado, explicó el ex presidente, Lula
demostró que un sindicalista puede llegar al poder en Brasil,
sin discriminaciones por su extracción social. Por el otro,
la evolución del Partido de los Trabajadores, que antes de
llegar al Gobierno se caracterizaba por una fuerte componente antisistémica,
demuestra que todos los sujetos políticos tienen claro cuál
es el marco que no se debe poner en discusión.
En
este cuadro positivo, sin embargo, el ex presidente brasileño
quiso llamar la atención sobre algunos riesgos que persisten.
En particular, se refirió a las situaciones de exclusión
que se producen en los países latinoamericanos con un alto
porcentaje de población indígena, en particular Bolivia
y Ecuador. En estas naciones, según Cardoso, la exclusión
de estos sectores de la ciudadanía es peligrosa, porque no
se trata sólo de marginación económica, sino
también cultural y étnica.
Cardoso
terminó su intervención con una invitación
a los inversores españolas que también contenía
una advertencia: "¡Qué vengan las empresas extranjeras,
son las bienvenidas! Pero recuerden que van a encontrar competencia
y reglas".
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