Viernes 25 de noviembre de 2005
 
Cuba en preparativos navideños
Aurelio Pedroso (La Habana)
 
Cada vez que veo cosas como esta que vendrá en párrafo siguiente no puedo menos que recordar esa frase de altos quilates salida del fecundo pensar de un dominicano llamado Máximo Gómez que alcanzó los grados de Generalísimo en las filas del ejército libertador: “Los cubanos o no llegan o se pasan”.

Y es que con una puntualidad británica que ya quisieran muchos que tuvieran algunos alimentos que por cartilla deben llegar a la bodega en fecha precisa, las tiendas recaudadoras de divisas han puesto en venta un extenso arsenal de Navidad que, aunque resulte innecesario mencionarlo, viene de China.

La gente ha comenzado a comprar adornitos lumínicos, bolitas, guirnaldas, arbolitos y un millón de cosas más. La Navidad es fiesta nacional desde que en 1998 el difunto papa Juan Pablo II se lo solicitó al presidente de la República. Desde entonces, a celebrar.

Y tocando el tema de los advenimientos y celebraciones, el comandante Fidel Castro se le ha adelantado a Papá Noel y a los Reyes Magos tras anunciar en días recientes un aumento casi general de los salarios, pensiones y jubilaciones.

En menos de un año aumentar tres veces desde un muy modesto retiro de 100 pesos que a duras penas alcanzaba para dar los buenos días, hasta otro tanto en seguridad y asistencia social, es como para tener en cuenta porque sabido es que con los salarios no todo el mundo puede vivir en esta isla que subvenciona lo mínimo y el resto lo dispara junto a los arbolitos en pesos convertibles (divisas). Naturalmente, excluyendo cosas tan necesarias como salud, educación y otros. Hoy, un peso convertible equivale a 24 pesos cubanos aunque todo parece indicar que antes de fin de año bien pudiera bajar aún más ese tipo de cambio, es decir, que parece que se apreciará la moneda nacional cubana.

Pero junto con los aumentos también ha aparecido un decreto que dispara las tarifas de electricidad. Los primeros 100 kilovatios/hora serán subvencionados a razón de nueve centavos de peso cubano. Aquellos que osen cruzar la frontera de los 300 KW, deberán desembolsar a razón de 1,30 pesos.

A los pícaros, que nunca faltan, el decreto les envía su mensaje: “Todo intento de burlar o falsear los datos de los relojes contadores o el consumo fraudulento de electricidad, deberá ser respondido con medidas enérgicas que pueden incluir hasta la suspensión del servicio”

Faltan muchas más sorpresas antes de que termine el año. Fidel Castro se ha empeñado en una cruzada contra las ilegalidades y ese brote –como la verdeolaga- de mercado negro y corrupción que ha comenzado a minar las bases de un proyecto político.

Los cubanos vivimos a la espera de nuevos acontecimientos. De seguro no faltará uno de esos que han comprado soberbio arbolito con 300 bombillitos que sólo encenderá la luminaria cuando llegue una visita. Y una visita de las que hacen corta estancia.
Edita Asesores de Publicaciones S.L.