Viernes 25 de noviembre de 2005
 
La Justicia estadounidense, contra SONY BMG por el sistema antipiratería de los discos compactos
 
Texas ataca a las discográficas
Eric Richards
 

El fiscal general de Texas, Greg Abbott, se ha unido a un grupo de ciudadanos de California que defiende los derechos digitales de la población, La Fundación contra las Fronteras Electrónicas, para demandar a la discográfica Sony BMG por vender discos compactos con trampa. Abbot quiere conseguir en los tribunales una sentencia ejemplar.

Estos productos están provistos de un sistema antipiratería que establece, presuntamente, agujeros en los sistemas informáticos por los que pueden colarse virus y sobre los que pueden actuar los “hackers” casi con total impunidad.

El posible delito cometido por la discográfica consiste en que la tecnología que utiliza para evitar las copias privadas, conocida como XCP, instala automáticamente un programa en el ordenador del usuario que limita el número de veces que un disco concreto puede ser copiado. Pero junto a eso rompe algunas de las protecciones externas de los sistemas informáticos. Algo de lo que, además, la compañía no se ha encargado de avisar a los compradores de sus productos.

Por ahora, pocos clientes han experimentado problemas relacionados directamente con el XCP, pero el número es suficiente para plantear la demanda legal. Un proceso que sigue en marcha, a pesar de que la pasada semana, la discográfica tomó unilateralmente la decisión de retirar de los grandes almacenes estadounidenses y otros puntos de venta unos 5 millones de discos compactos y dvds correspondientes a 52 productos diferentes. La deteriorada imagen de esta compañía ante los consumidores aún se ha visto más perjudicada tras el anuncio oficial de la demanda que apoya la fiscalía de Texas.

La presentación pública del caso, realizada por un dramático Abbot, incluyó la acusación directa a Sony BMG de cometer un delito de fraude, al no avisar al consumidor de lo que en realidad iba a introducir en su computadora y, además, de propiciar la entrada de los “hackers” en ordenadores distintos en todo el mundo que luego podrían utilizar en la comisión de fechorías de mayor calado.

En conclusión, una completa irresponsabilidad cometida sólo para evitar las copias privadas. Algo que nunca se hizo cuando los contenidos audiovisuales o musicales se vendían en otros formatos como las honradas cintas vírgenes de vídeo o cassette que sus compradores grababan sin ningún problema.

Abbot juega fuerte y ha asegurado que exigirá a la discográfica que pague 100.000 dólares por cada compacto con XCP que haya conseguido vender la empresa. Y Sony BMG, aún podría enfrentarse a algo peor, una alianza entre las dos fiscalías más implacables del país, la de Abbot y, por supuesto la que dirige en Nueva York, el implacable Eliot Spitzer, cuyos hombres estudian entrar en el caso.

Esa combinación letal convertiría en una fruslería las pérdidas que ya ha tenido la discográfica al tener que volver a fabricar las tiradas íntegras de los compactos que incluían los nuevos trabajos de sus dos estrellas superventas de esta difícil temporada: un rejuvenecido Neil Diamond y Celine Dion, la cantante de “Titanic” que se ha convertido en la nueva diva de Las Vegas.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.