| El fiscal general
de Texas, Greg Abbott, se ha unido a un grupo de ciudadanos de California
que defiende los derechos digitales de la población, La Fundación
contra las Fronteras Electrónicas, para demandar a la discográfica
Sony BMG por vender discos compactos con trampa. Abbot quiere conseguir
en los tribunales una sentencia ejemplar.
Estos productos están provistos de
un sistema antipiratería que establece, presuntamente, agujeros
en los sistemas informáticos por los que pueden colarse virus
y sobre los que pueden actuar los “hackers” casi con
total impunidad.
El posible delito cometido por la discográfica
consiste en que la tecnología que utiliza para evitar las
copias privadas, conocida como XCP, instala automáticamente
un programa en el ordenador del usuario que limita el número
de veces que un disco concreto puede ser copiado. Pero junto a eso
rompe algunas de las protecciones externas de los sistemas informáticos.
Algo de lo que, además, la compañía no se ha
encargado de avisar a los compradores de sus productos.
Por ahora, pocos clientes han experimentado
problemas relacionados directamente con el XCP, pero el número
es suficiente para plantear la demanda legal. Un proceso que sigue
en marcha, a pesar de que la pasada semana, la discográfica
tomó unilateralmente la decisión de retirar de los
grandes almacenes estadounidenses y otros puntos de venta unos 5
millones de discos compactos y dvds correspondientes a 52 productos
diferentes. La deteriorada imagen de esta compañía
ante los consumidores aún se ha visto más perjudicada
tras el anuncio oficial de la demanda que apoya la fiscalía
de Texas.
La presentación pública del
caso, realizada por un dramático Abbot, incluyó la
acusación directa a Sony BMG de cometer un delito de fraude,
al no avisar al consumidor de lo que en realidad iba a introducir
en su computadora y, además, de propiciar la entrada de los
“hackers” en ordenadores distintos en todo el mundo
que luego podrían utilizar en la comisión de fechorías
de mayor calado.
En conclusión, una completa irresponsabilidad
cometida sólo para evitar las copias privadas. Algo que nunca
se hizo cuando los contenidos audiovisuales o musicales se vendían
en otros formatos como las honradas cintas vírgenes de vídeo
o cassette que sus compradores grababan sin ningún problema.
Abbot juega fuerte y ha asegurado que exigirá
a la discográfica que pague 100.000 dólares por cada
compacto con XCP que haya conseguido vender la empresa. Y Sony BMG,
aún podría enfrentarse a algo peor, una alianza entre
las dos fiscalías más implacables del país,
la de Abbot y, por supuesto la que dirige en Nueva York, el implacable
Eliot Spitzer, cuyos hombres estudian entrar en el caso.
Esa combinación letal convertiría
en una fruslería las pérdidas que ya ha tenido la
discográfica al tener que volver a fabricar las tiradas íntegras
de los compactos que incluían los nuevos trabajos de sus
dos estrellas superventas de esta difícil temporada: un rejuvenecido
Neil Diamond y Celine Dion, la cantante de “Titanic”
que se ha convertido en la nueva diva de Las Vegas.
|