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El
ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Reinaldo Gargano,
ha presentado su renuncia al presidente Tabaré Vázquez.
Aunque, según fuentes oficiales, el canciller seguirá
con su cargo en funciones hasta después de la Cumbre
de los Presidentes del Mercosur, que se celebrará
el 9 de diciembre en Montevideo. Gargano no ha hecho ninguna
declaración sobre los motivos que le han empujado
a abandonar la Cancilleria. Sin embargo, la agencia
EFE asegura que la relación entre el canciller
y el mandatario es mala desde hace algunos meses. Pero el
detonante habría sido el recién nombramiento
de Carlos Álvarez en la Presidencia del Mercosur.
Las
discrepancias comenzaron con la estrategia que adoptó
el Gobierno de Tabaré para defender en el Parlamanto
el Tratado de Protección de Inversiones firmado con
EEUU el pasado mes de septiembre. De ahí se pasó
al conflicto diplomático entre Uruguay y Argentina
por la instalación de dos plantas de celulosa en
la frontera uruguaya.
En
ambos casos, Gargano, que es el presidente del Partido Socialista,
el mismo al que pertenece Vázquez, ha sido contrario
a las decisiones que ha adoptado el mandatario. El canciller
no está de acuerdo con el pacto con EEUU, ni con
la construcción de las dos plantas.
A
estos dos rifirrafes se añade el consentimiento
que Vázquez dio al presidente argentino, Néstor
Kirchner, para sustituir a Eduardo Duhalde por Cárlos
Álvarez en la Presidencia del Mercosur.
Según
la prensa local, Gargano propuso al mandatario que se analizara
el cambio. Sin embargo, el presidente uruguayo no tomó
en cuenta estas consideraciones y llamó por teléfono
directamente a Kirchner, que estaba reunido en Puerto Iguazú
con el mandatario brasileño, Lula Da Silva, y le
dio su consentimiento. El nombramiento de Carlos Álvarez
se anunció ese mismo día, el 30 de noviembre.
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