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El
presidente de Ecuador, Alfredo Palacios, ha aprobado un
decreto ley para celebrar un referéndum el próximo
22 de enero que dé paso a la celebración de una Asamblea
Constituyente. La consulta debe recibir el visto bueno del
Tribunal Supremo Electoral (TSE), que debe decidir si la
propuesta es constitucional o no. Pero la respuesta podría
tardar más de lo que espera el Ejecutivo. El presidente
del TSE, Gilberto Vaca, ha renunciado a su cargo. Se opone
a la Constituyente porque, según él, quebranta
la Carta Magna.
Alfredo
Palacios se ha cansado de esperar a que los miembros del
Congreso lleguen a un acuerdo y decidan qué tipo
de reforma política es la más adecuada para
el país. El mandatario apuesta por una reforma total
de la Constitución, mientras que los partidos mayoritarios
prefieren modificaciones parciales. Ya han transcurrido
dos meses desde que Palacios expusiera ante el Parlamento
sus intenciones y los congresistas todavía no han
dado una respuesta.
Con
el decreto ley, el mandatario ha intentado agilizar el trámite.
Pero sus planes no han salido como quería. El presidente
del TSE ha dado la espalda a Palacios y ha presentado su
renuncia. Gilberto Vaca espera que su dimisión sirva
para paralizar el trámite y que el presidente no
vea cumplidas sus expectativas.
Gilberto
Vaca siempre se ha mostrado contrario a realizar un referéndum
para celebrar una Asamblea Constituyente sin contar con
la aprobación del Congreso. Ésta es la segunda
vez que se opone a la Constituyente. La primera fue el pasado
9 de octubre, fecha en la que el Ejecutivo buscaba la misma
aprobación para llevar a cabo su proyecto de reforma
política.
En
ambas ocasiones el presidente del TSE ha justificado de
igual modo su negativa. Gilberto Vaca ha asegurado que la
solicitud de Palacios es totalmente inscontitucional. La
Constitución ecuatoriana dispone en dos artículos
(art. 104 y art. 283) que todas las consultas deber tener
el aval del Parlamento.
El
Congreso. Los parlamentarios se han puesto del
lado de Gilberto Vaca. El Partido Socialcristiano (PSC)
y la Izquierda Democrática (ID), los dos con mayor
representación en el Congreso, han interpretado la
propuesta del Ejecutivo como un desafío al poder
que representan. Los congresistas no están dispuestos
a consentir que Palacios siga adelante con su objetivo y
han amenzado al mandatario con destituirlo si no cambia
su actitud.
El mandatario asumió la Presidencia por decisión
del Congreso el pasado mes de abril, después de la
destitución de Lucio Gutiérrez, que ganó
las elecciones. Ahora, los mismos parlamentarios que apoyaron
a Palacios se podrían volver contra él.
El
Ejército. Alfredo Palacios intenta rodearse
de sus aliados. Por ahora ha conseguido el respaldo de algunas
organizaciones del sector civil. Pero también busca
tener apoyo en algunas de las intituciones del país.
Un motivo que le ha llevado ha renovar a una gran parte
de la cúpula militar del Estado.
El
pasado viernes, sin explicar cuáles eran los motivos,
el mandatario sustituyó al jefe del Ejercito de Tierra
y al jefe del Ejercito del Aire. Dos generales a quienes
los eligió el ex presidente Lucio Gutiérrez.
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