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El
Tribunal Supremo Electoral de Ecuador (TSE) ha rechazado
la petición del presidente Alfredo Palacios para
realizar un referéndum que dé paso a la celebración
de una Asamblea Constituyente. El Ejecutivo aprobó
el pasado viernes un decreto ley para celebrar un plebiscito
el próximo 22 de enero. El TSE, que debía
decidir si esa propuesta era constitucional o no, ha dado
una resolución contraria a los intereses del Ejecutivo.
Pero esta respuesta no acaba con las esperanzas del mandatario,
que ha asegurado que buscará otras fórmulas
para llevar a cabo su proyecto de reforma política.
Unas alternativas que no ha precisado.
El
nuevo presidente del TSE, Xavier Cazar, ha explicado que
la Constitución no permite autorizar un referéndum
sin el consentimiento del Parlamento. Los mismos argumentos
que dio su antecesor en el cargo, Gilberto Vaca, que renunció
el mismo día que el Gobierno remitió a esta
Corte el decreto ley para realizar la consulta popular.
Alfredo
Palacios esperaba encontrar en el TSE el apoyo que no consigue
en el Congreso. Ya han transcurrido dos meses desde que
el mandatario presentara en el Parlamento su propuesta para
realizar la Asamblea Consitituyente. Desde entonces, los
diputados discuten qué tipo de reforma es la más
adecuada para el país. Todavía no han dado
una respuesta, pero hay una cosa clara: no quieren que se
celebre una Constituyente.
Para
evitar que el TSE se pronunciara a favor de la mencionada
Constituyente, el lunes convocaron una sesión extraordinaria.
En ella, reestructuraron la composición de esta Corte.
El Gobierno esperaba que la presidencia la asumiera el vicepresidente,
Vicente Naranjo, miembro del Movimiento Pachakuti, aliado
del Gobierno. Pero no fue así. Los congresistas decidieron
que el nuevo titutar del TSE fuera Xavier Cazar, miembro
del Partido Socialcristiano (PSC).
El
PSC y la Izquierda Democrática (ID) son los dos partidos
que tiene más representación en el Congreso
y los más férreos opositores al Gobierno y
a la propuesta de la Asamblea Constituyente. Estas dos agrupaciones
interpretaron la propuesta del Ejecutivo al TSE como un
desafío al poder que representan. Los congresistas
no están dispuestos a consentir que Palacios siga
adelante con su objetivo y han amenazado al mandatario con
destituirlo si no cambia su actitud.
El
mandatario asumió la Presidencia por decisión
del Congreso el pasado mes de abril, después de la
destitución de Lucio Gutiérrez, que ganó
las elecciones. Ahora, los mismos parlamentarios que apoyaron
a Palacios se podrían volver contra él.
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