| El
presidente de EEUU, George Bush, ha querido hablar a los ciudadanos del país
sobre la evolución de la economía para contrarrestar el efecto de
las últimas encuestas que muestran que el 64% de los ciudadanos rechazan
la política que su Administración realiza en este ámbito. El
presidente ha elegido como marco de su discurso televisado una factoria de fabricación
de materiales de construcción situada en la ciudad de Kernersville, Carolina
del Norte, donde ha pronunciado su alocución ante un público compuesto
por unos cien trabajadores de la compañía. En
un estilo campechano, que en algún momento recordaba el que suelen emplear
algunos políticos latinoamericanos como el presidente de Venezuela Hugo
Chávez, Bush ha afirmado que los Tratados de Libre Comercio proporcionan
a EEUU una oportunidad que no puede desaprovechar porque si aumentan las exportaciones
se crea empleo. El
político texano ha eludido hablar en este ámbito de algunos temas
como las peticiones de los países en desarrollo para que EEUU elimine los
subsidios agrícolas. La
burocracia, personificada en los miembros del Congreso, es, en su opinión
el mayor problema de la economía estadounidense. Una burocracia que no
permite ampliar los recortes de impuestos, ni meter la tijera en el gasto público
para que los estadounidenses tengan más dinero en el bolsillo y puedan
decidir que hacer con él para asegurar su bienestar. La
reforma fiscal sería necesaría, según él, para asegurar
el futuro del país y permitir que los estadounidenses puedan adquirir una
mayor formación para solucionar el actual déficit de trabajadores
cualificados. También
se ha referido al aumento de los precios de la energía, que sólo
se soluciona, en su opinión, aumentando el número de refinerías
y explotando decididamente las reservas de Alaska. |