Americaeconomica.com
Internet


 
Lunes 5 de diciembre de 2005 
 
La ascensión del precio de los metales financieros, imparable
 

Al cierre de esta edición, el precio de la onza de oro en los mercados internacionales se situaba en 508,25 dólares y se acercaba a su máximo de los últimos 23 años, alcanzado en febrero de 1983, cuando llegó a valer 509,20. La euforia se ha trasladado al platino y la plata.

Los temores a un repunte global de la inflación junto a la extraordinaria actividad de los hedge funds (fondos de cobertura) en el sector están “calentando” el mercado de los metales financieros y los precios regresan a cifras desconocidas en dos décadas.

Como decíamos antes, el oro ha superado la barrera psicológica de los 500 dólares y se sigue moviendo al alza. Hasta el punto de que algunos expertos empiezan a considerar probable que en 2006 se superen los 600 dólares por onza.

Aunque no parece probable que se bata el récord histórico marcado en enero de 1980, cuando los coletazos de la crisis energética y el impacto tardío de la crisis bursátil del 78, lo colocaron en 850 dólares.

El metal precioso que sí ha llegado ya a marcar los precios por onza que tuvo en esa etapa es el platino por el que se pagan 1.006 dólares por onza, el precio más alto desde marzo de 1980.

Plata. La plata también ha ganado en estos días el interés de los inversores y su cotización se sitúa en 8,64 dólares, el mayor precio desde agosto de 1987.

A pesar de las cifras, la euforia de los inversores se mezcla con la cautela. El aumento de actividad de los hedges hace temer una caída súbita de las cotizaciones, mezclada con un aumento de la volatilidad en la negociación.

Aunque la tendencia de los precios se espera que sea inequívocamente alcista a medio plazo, la proliferación de operaciones realizadas con préstamos de lingotes podría provocar descensos súbitos.

Algunos analistas hablaban de la posibilidad de que muchos fondos de cobertura estuvieran cortos de lingotes y atravesaran por complicados problemas en este momento.

Bancos centrales. La posibilidad de que los bancos centrales aprovechen el festival de los precios para vender parte de sus reservas, también inquieta a los operadores del mercados. Muchos creen que esa actitud podría contribuir a deprimir los actuales precios.

 
Edita Asesores de Publicaciones S.L