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El
presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, ha criticado
la decisión del Congreso brasileño de destituir
a quien fuera su brazo derecho, el diputado José
Dirceu. En declaraciones a la agencia Efe, Lula considera
que el legislador ha sido condenado sin pruebas y, si bien
respeta la decisión del Poder Legislativo, ha advertido
que la historia se encargará de determinar si la
decisión fue correcta.
Las
principales fuerzas de la oposición han destacado
que la destitución de Dirceu, aprobada por 293 votos
a favor y 192 en contra, demuestra la existencia de corrupción
en el círculo más cercano del presidente.
Pero todo parece indicar que el ex colaborador de Lula no
se dará por vencido: según ha publicado la
prensa regional, Dirceu ha asegurado que seguirá
en la lucha política y que recorrerá el país
para explicar su versión de las denuncias, que terminaron
con su expulsión.
La
decisión legislativa, ratificada después de
que el Tribunal Supremo rechazase el último recursos
presentado por el ex diputado, determina que el político
brasileño no podrá ser candidato ni ocupar
ningún cargo público hasta el año 2016,
fecha en la que Dirceu tendrá 70 años. El
ex colaborador de Lula fue ministro de la Presidencia hasta
mediados del pasado mes de junio cuando presentó
su dimisión por el escándalo sobre la financiación
irregular del Partido de los Trabajadores (PT).
El
proceso comenzó la pasada primavera cuando el diputado
el laborista Roberto Jefferson denunció la existencia
de una red montada por el PT para sobornar a diputados y
construir así la mayoría parlamentaria que
Lula no obtuvo en las elecciones de 2002. Jefferson dijo
entonces que el responsable de ese “aparato de corrupción”
era Dirceu si bien exculpó de las corruptelas al
presidente.
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