Viernes 2 de diciembre de 2005
 
La nueva ministra argentina de Economía pacta con los supermercados una rebaja del 15% para 300 productos de máximo consumo
 
La misión de Felisa Miceli
Alba Gil
 

El ya casi histórico ministro de Economía que sacó a Argentina de una de la mayores crisis de la historia ha abandonado su puesto para dar paso a Felisa Miceli, una antigua compañera en la empresa privada, que ocupaba hasta esta semana la presidencia del Banco de la Nación. Miceli, la primera mujer de la historia que ocupa este puesto, llega con unos objetivos muy claros. Son los mismos que, en teoría, tiene Néstor Kirchner: impedir que las subidas de precios deterioren la calidad de vida de los habitantes del país. Miceli ha empezado a poner práctica su sistema para conseguirlo. El mismo día que tomó posesión alcanzó un acuerdo con las tres mayores cadenas de supermercados del país.

Los responsables de estas empresas, que controlan conjuntamente la práctica totalidad del mercado han aceptado rebajar un 15% los precios de 300 productos, entre los que se encuentran los relacionados con la alimentación, la higiene y la industria textil. Es decir, aquellos que sirven para cubrir las necesidades básicas de la población. Al menos en las declaraciones oficiales que recoge la prensa local sobre el asunto, ni la ministra, ni los representantes de las cadenas de supermercados han dado detalles sobre los posibles compromisos adquiridos por el Gobierno de Kirchner en esta rápida negociación.

Antes de esta primera presentación oficial de la nueva titular de Economía, Miceli se había reunido al menos en tres ocasiones más con su jefe Néstor Kirchner, dos de ellas con carácter privado y sobre las que hasta ahora no ha trascendido nada. La primera vez que se vieron esta semana sí fue pública, en ella coincidió con los otros nuevos ministros del Gabinete que también han ascendido en esta remodelación del Gobierno. Además del ministro de Economía, han dejado el Ejecutivo: el canciller Rafael Bielsa, que será sustituido por Jorge Taina; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner (hermana del presidente), que dejará el cargo a favor de Juan Carlos Nadalich; y el ministro de Defensa, José Pampuro, quien será sustituido por la actual embajadora argentina en Venezuela, Nilda Garré.

Pero tras la ceremonia Miceli gozó de un privilegio. Acudió al despacho del mandatario y estuvieron hablando a solas durante 40 minutos. Al día siguiente hubo otra conversación privada. A primera hora de la mañana del martes, la ministra volvió a reunirse con Néstor Kirchner, según algunos medios locales. Aunque los portavoces de la Presidencia no lo han confirmado. Pero la agencia EFE aseguraba ese día que varios periodistas vieron a Felisa Miceli salir de la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino, para dirigirse al Banco de la Nación.

Estas dos conversaciones quizá hayan servido para que Miceli sepa cuáles son sus prioridades. O quizá Kirchner le contase en qué punto exacto había dejado Lavagna su negociación con las cadenas de supermercados. Un acuerdo cuyo mérito no podrá atribuirse el ex ministro. Quizá no le importe.

Según Clarín, Miceli estuvo el lunes con su antecesor, quien le dijo que contara con él para lo que necesitara. Una oferta que provocó las lágrimas de la ministra. Es lógico, quizá esta actitud del ex ministro sea más importante de lo que parece cuando la nueva titular de Economía empiece a jugar fuera de casa. Cuando viaje a Washington.

Allí se verá las caras con el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, un hombre que se llevaba muy bien con Lavagna. El español, de momento, ha enviado una carta a la nueva ministra para felicitarla por su nombramiento, según explicó el portavoz del organismo, Thomas Dawson, en una rueda de prensa.

Dawson habló de la opinión del Fondo sobre el cambio en el Gabinete argentino y dijo que este tipo de sucesos "no son raros". Ahora el FMI espera "mantener un diálogo activo con la nueva ministra, la señora Miceli, y su equipo". El portavoz de Rato también dijo que el Fondo estará feliz de reunirse con la ministra en cuanto ella lo pida.

Según Dawson, la relación entre el Fondo y Buenos Aires es "activa" y no cambiará tras la destitución de Lavagna. Sin embargo, el portavoz del FMI admitió que las negociaciones para un nuevo acuerdo crediticio aún no han empezado, aunque estas conversaciones estaban fijadas inicialmente para junio.

Por cierto, Dawson también dijo a los periodistas que su jefe, Rodrigo Rato, había llamado por teléfono a Lavagna, el lunes, cuando supo que Kirchner había prescindido de él.

 



 

 

 




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