| El
ya casi histórico ministro de Economía que sacó
a Argentina de una de la mayores crisis de la historia ha abandonado
su puesto para dar paso a Felisa Miceli, una antigua compañera
en la empresa privada, que ocupaba hasta esta semana la presidencia
del Banco de la Nación. Miceli, la primera mujer de la historia
que ocupa este puesto, llega con unos objetivos muy claros. Son
los mismos que, en teoría, tiene Néstor Kirchner:
impedir que las subidas de precios deterioren la calidad de vida
de los habitantes del país. Miceli ha empezado a poner práctica
su sistema para conseguirlo. El mismo día que tomó
posesión alcanzó un acuerdo con las tres mayores cadenas
de supermercados del país.
Los
responsables de estas empresas, que controlan conjuntamente la práctica
totalidad del mercado han aceptado rebajar un 15% los precios de
300 productos, entre los que se encuentran los relacionados con
la alimentación, la higiene y la industria textil. Es decir,
aquellos que sirven para cubrir las necesidades básicas de
la población. Al menos en las declaraciones oficiales que
recoge la prensa local sobre el asunto, ni la ministra, ni los representantes
de las cadenas de supermercados han dado detalles sobre los posibles
compromisos adquiridos por el Gobierno de Kirchner en esta rápida
negociación.
Antes
de esta primera presentación oficial de la nueva titular
de Economía, Miceli se había reunido al menos en tres
ocasiones más con su jefe Néstor Kirchner, dos de
ellas con carácter privado y sobre las que hasta ahora no
ha trascendido nada. La primera vez que se vieron esta semana sí
fue pública, en ella coincidió con los otros nuevos
ministros del Gabinete que también han ascendido en esta
remodelación del Gobierno. Además del ministro de
Economía, han dejado el Ejecutivo: el canciller Rafael Bielsa,
que será sustituido por Jorge Taina; la ministra de Desarrollo
Social, Alicia Kirchner (hermana del presidente), que dejará
el cargo a favor de Juan Carlos Nadalich; y el ministro de Defensa,
José Pampuro, quien será sustituido por la actual
embajadora argentina en Venezuela, Nilda Garré.
Pero
tras la ceremonia Miceli gozó de un privilegio. Acudió
al despacho del mandatario y estuvieron hablando a solas durante
40 minutos. Al día siguiente hubo otra conversación
privada. A primera hora de la mañana del martes, la ministra
volvió a reunirse con Néstor Kirchner, según
algunos medios locales. Aunque los portavoces de la Presidencia
no lo han confirmado. Pero la agencia EFE aseguraba ese
día que varios periodistas vieron a Felisa Miceli salir de
la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino, para dirigirse al Banco
de la Nación.
Estas
dos conversaciones quizá hayan servido para que Miceli sepa
cuáles son sus prioridades. O quizá Kirchner le contase
en qué punto exacto había dejado Lavagna su negociación
con las cadenas de supermercados. Un acuerdo cuyo mérito
no podrá atribuirse el ex ministro. Quizá no le importe.
Según
Clarín, Miceli estuvo el lunes con su antecesor,
quien le dijo que contara con él para lo que necesitara.
Una oferta que provocó las lágrimas de la ministra.
Es lógico, quizá esta actitud del ex ministro sea
más importante de lo que parece cuando la nueva titular de
Economía empiece a jugar fuera de casa. Cuando viaje a Washington.
Allí
se verá las caras con el director gerente del Fondo Monetario
Internacional (FMI), Rodrigo Rato, un hombre que se llevaba muy
bien con Lavagna. El español, de momento, ha enviado una
carta a la nueva ministra para felicitarla por su nombramiento,
según explicó el portavoz del organismo, Thomas Dawson,
en una rueda de prensa.
Dawson
habló de la opinión del Fondo sobre el cambio en el
Gabinete argentino y dijo que este tipo de sucesos "no son
raros". Ahora el FMI espera "mantener un diálogo
activo con la nueva ministra, la señora Miceli, y su equipo".
El portavoz de Rato también dijo que el Fondo estará
feliz de reunirse con la ministra en cuanto ella lo pida.
Según
Dawson, la relación entre el Fondo y Buenos Aires es "activa"
y no cambiará tras la destitución de Lavagna. Sin
embargo, el portavoz del FMI admitió que las negociaciones
para un nuevo acuerdo crediticio aún no han empezado, aunque
estas conversaciones estaban fijadas inicialmente para junio.
Por
cierto, Dawson también dijo a los periodistas que su jefe,
Rodrigo Rato, había llamado por teléfono a Lavagna,
el lunes, cuando supo que Kirchner había prescindido de él.
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