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El Departamento de Comercio de EEUU presentó el pasado martes
la segunda revisión del dato del incremento del PIB durante
el tercer trimestre. El resultado fue espectacular. Según
los nuevos cálculos efectuados, la economía estadounidense
creció un 4,3% en ese periodo.
Por
lo tanto, entre julio y septiembre de este año, el PIB de
EEUU aumentó cinco décimas más que la cifra
registrada en la primera estimación oficial, un 3,8%. Además,
el dato ha superado en tres décimas la previsión del
consenso de los analistas que se había situado en un 4%,
y en un punto porcentual al crecimiento registrado
en el segundo trimestre del año, un 3,3%.
El dato reafirma al periodo comprendido entre marzo de 2003 y septiembre
de 2005 como el segundo periodo de prosperidad más prolongado
de la historia de EEUU, con diez trimestres consecutivos con incrementos
del PIB superiores al 3%. Esta buena racha sólo se ha visto
superada por los 13 trimestres comprendidos entre enero de 1983
y marzo de 1986.
Las base del aumento registrado en el nuevo dato está en
el aumento del consumo privado, que supone el 70% de la generación
de riqueza del país.
Efecto.
Según la nueva estimación, en el tercer trimestre
de este año, los ciudadanos estadounidenses aumentaron en
un 4,2% sus gastos, tres décimas más que la cifra
anteriormente proporcionada por Comercio. El efecto de esta mayor
intensidad compradora de la población se ha extendido a la
nueva contabilización de los inventarios que se han situado
en 13.800 millones de dólares, en lugar de los 16.600 registrados
en la primera estimación. Este recorte ha contribuido también
a aumentar la cifra final de crecimiento, porque los inventarios
restan. Con el nuevo dato, esta partida sólo ha detraído
un 0,44% del incremento del PIB en el tercer trimestre.
Construcción.
La construcción de viviendas nuevas también aumentó,
según el último dato, a un ritmo más rápido
del que se estimaba. La cifra se ha situado ahora en el 8,4%, casi
el doble del 4,8% del informe anterior. En el segundo trimestre
esta partida creció un 10,8%.
Poca confianza. Según una encuesta hecha pública
el pasado martes por American Research, el 43% de los ciudadanos
estadounidenses piensa que el país se encuentra atravesando
una recesión económica. Este grupo de ciudadanos sólo
se ve superado en un punto porcentual por aquellos que consideran
lo contrario.
Los resultados de esta consulta han aparecido poco antes de que
se conociera el dato del crecimiento del PIB del tecer trimestre.
El dato ha contribuido aún más a enrarecer el ambiente,
en un momento en que las estadísticas oficiales que proporciona
el Gobierno estadounidense parecen haber perdido toda la credibilidad.
Esta
mañana el diario New York Times abría su sección
de negocios con un artículo muy crítico en el que
utilizaba las estimaciones de la OCDE como contrapunto a las cifras
de Washington. Según los expertos de esta organización
supranacional, 2005 se cerrará con aumento del PIB del 3,6%,
6 décimas menos que el 4,2% fijado como cifra oficial en
2004. El texto también recogía la opinión de
un buen número de analistas que se muestran muy cautos sobre
la situación económica real y que consideran que la
pérdida de vitalidad del consumo está a punto de producirse.
Pobreza.
Según los últimos datos oficiales de la Oficina del
Censo de EEUU en 2003, último año completo computado,
el porcentaje de la población estadounidense, cuyos ingresos
se situaban por debajo de la línea de la pobreza (establecida
ahora en unos ingresos anuales de 9.183 dólares), se situó
en el 12,5%, lo que supone un aumento del 11,5% con respecto a las
cifras de 2000, último año en el que la presidencia
estuvo ocupada por Bill Clinton.
En los tres primeros años del mandato de Bush, a pesar de
un cambio estadístico que elevó en 1.000 dólares
el límite míninimo, el número de pobres aumentó
en 2,055 millones de personas. Durante los ochos años de
Clinton, el número de pobres se redujo un 25% en EEUU tras
abandonar esta categoría 6,765 millones de personas. Los
ingresos medios anuales se situaron en 2003 en 43.318 dólares,
un 2,36% que en el inicio de la presidencia de Bush. Con Clinton
la cantidad aumentó un 34,4%.
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