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La
peligrosa y estrecha relación que el vicepresidente de EEUU,
Dick Cheney, mantiene con la gran industria petrolera estadounidense
ha abierto un nuevo flanco de ataque a los demócratas en
su intento de desacreditar a la actual Administración dirigida
por George Bush.
Los casos, o presuntos casos, de corrupción y actuaciones
ilegales se han convertido en el punto débil del entorno
del actual inquilino de la Casa Blanca y el núcleo duro parlamentario
del Partido Republicano. Los escándalos bordean constantemente
a Cheney y sus hombres, uno de los cuales, su ex-asesor Scott Libby,
ya se enfrenta a un proceso judicial por 'perjurio' en el caso
Plame.
Ahora,
el líder de la mayoría demócrata en el Senado,
Harry Reid, quiere utilizar un procedimiento similar para atacar
al posible corazón del entramado de intereses que sujeta
al vicepresidente: la gran industria petrolera. Reid ha pedido a
la justicia que investigue la posibilidad de que los cinco principales
ejecutivos de Exxon Mobil, Chevron, BP, Shell y ConocoPhillips mintieran
ante el Parlamento cuando fueron preguntados si se habían
reunido con Cheney para elaborar la política energética
del Gobierno y aseguraron que no lo habían hecho.
Puerta
trasera. La batalla judicial parecía perdida, después
de que, en mayo de este año, la Corte Federal de Apelación
diera la razón a los abogados de la Casa Blanca que argumentaban
que Cheney, por razones de seguridad nacional, estaba en su derecho
de no divulgar ni los temas ni los interlocutores con los que mantenía
reuniones secretas. Pero ahora, aunque sea por la puerta trasera
el caso cobra nueva vitalidad. Sobre todo porque los líderes
de la industria petrolera no parecen dispuestos a correr el riesgo
de hundirse con su benefactor. Y ante la presión del Senado,
han matizado por escrito, las declaraciones orales de negación
que realizaron en su momento.
Ross
Pilari. Ross Pilari, presidente y consejero delegado de BPAmerica,
fue el primero en admitir que algunos ejecutivos de la compañía
hablaron con el equipo de Cheney. Exxon, Chevron y Shell, se han
sumado a su deserción. Sólo ConocoPhillips se mantiene.
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