Viernes 2 de diciembre de 2005
 
Los demócratas abren una nueva vía judicial para hostigar al vicepresidente de EEUU
 
Las peligrosas relaciones de Cheney con los petroleros
Americaeconomica.com
 

La peligrosa y estrecha relación que el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, mantiene con la gran industria petrolera estadounidense ha abierto un nuevo flanco de ataque a los demócratas en su intento de desacreditar a la actual Administración dirigida por George Bush.

Los casos, o presuntos casos, de corrupción y actuaciones ilegales se han convertido en el punto débil del entorno del actual inquilino de la Casa Blanca y el núcleo duro parlamentario del Partido Republicano. Los escándalos bordean constantemente a Cheney y sus hombres, uno de los cuales, su ex-asesor Scott Libby, ya se enfrenta a un proceso judicial por 'perjurio' en el caso Plame.

Ahora, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quiere utilizar un procedimiento similar para atacar al posible corazón del entramado de intereses que sujeta al vicepresidente: la gran industria petrolera. Reid ha pedido a la justicia que investigue la posibilidad de que los cinco principales ejecutivos de Exxon Mobil, Chevron, BP, Shell y ConocoPhillips mintieran ante el Parlamento cuando fueron preguntados si se habían reunido con Cheney para elaborar la política energética del Gobierno y aseguraron que no lo habían hecho.

Puerta trasera. La batalla judicial parecía perdida, después de que, en mayo de este año, la Corte Federal de Apelación diera la razón a los abogados de la Casa Blanca que argumentaban que Cheney, por razones de seguridad nacional, estaba en su derecho de no divulgar ni los temas ni los interlocutores con los que mantenía reuniones secretas. Pero ahora, aunque sea por la puerta trasera el caso cobra nueva vitalidad. Sobre todo porque los líderes de la industria petrolera no parecen dispuestos a correr el riesgo de hundirse con su benefactor. Y ante la presión del Senado, han matizado por escrito, las declaraciones orales de negación que realizaron en su momento.

Ross Pilari. Ross Pilari, presidente y consejero delegado de BPAmerica, fue el primero en admitir que algunos ejecutivos de la compañía hablaron con el equipo de Cheney. Exxon, Chevron y Shell, se han sumado a su deserción. Sólo ConocoPhillips se mantiene.



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