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Kirchner
y Lula han conmemorado el vigésimo aniversario del nacimiento
del Mercado Común del Sur (Mercosur) de una manera especial.
Los mandatarios han aprovechado esta ocasión para profundizar
sus relaciones comerciales y productivas. Algo que han hecho efectivo
con la firma de 30 convenios. La cita en Puerto Iguazú también
ha servido para poner otra vez de manifiesto la simpatía
que ambos presidentes se procesan. Kirchner ha conseguido el consentimiento
de Lula para apartar de la escena regional a uno de sus rivales
políticos en Argentina: Eduardo Duhalde ha dejado de ser
el presidente del Mercosur.
Los presidentes de Argentina y Brasil se reunieron el pasado miércoles
en la localidad fronteriza entre ambas naciones, Puerto Iguazú.
Lugar en el que hace 20 años los entonces presidentes argentino
y brasileño, Raúl Alfonsín y José Sarney,
respectivamente, pusieron la primera piedra para la construcción
de este bloque económico. El objetivo está cumplido.
Ahora se inician nuevas relaciones bilaterales enmarcadas en un
clima de máximo entendimiento.
Kirchner
y Lula han firmado acuerdos para la protección de sus exportaciones,
sobre colaboración en materia laboral, social, de salud y
cultural. Además, Argentina y Brasil van a poner en marcha
un proceso de integración productiva. Ambos países
empezarán a trabajar juntos en la fabricación de productos
militares y en el área espacial. Fuentes de la Cancillería
argentina han explicado que la industria de los dos países
desarrollarán conjuntamente un automóvil tipo 4x4
para uso militar y dos satélites. A pesar de todos los acuerdos,
queda una cuestión pendiente. En este encuentro se ha dejado
de lado el intento de llegar a un acuerdo sobre las salvaguardias,
mecanismos para limitar las exportaciones entre los países
del Mercosur.
Cuestión
pendiente. Los gobiernos de Argentina y Brasil analizan
este tema desde hace un año, cuando el Ejecutivo de Kirchner
comenzó a poner barreras a los productos brasileños,
entre ellos textiles, calzados y electrodomésticos. La idea
es implantar nuevos protocolos que permitan imponer aranceles en
el comercio entre los miembros del Mercosur. Un proyecto que no
tiene una fijada para su formalización.
Brasil
es el tercer país que en los últimos 12 meses ha firmado
acuerdos económicos con Argentina. En lo que va de año,
Kirchner ha establecido relaciones comerciales con Venezuela y China.
En noviembre del año pasado, Kirchner consiguió el
compromiso del gigante asiático, que invertirá en
el país austral 20.000 millones de dólares (16.924
millones de euros) en transporte, infraestructura, exploración
de gas y petróleo y telecomunicaciones. Y sólo hace
una semana, el mandatario argentino suscribió un convenio
con el presidente venezolano, Hugo Chávez. Un tratado por
el que Argentina recibirá cinco millones de barriles anuales
de gasoil.
Hasta
ahora, los países del Mercosur permanecen unidos. Una muestra
de ello ha sido el rechazo unánime a la propuesta de EEUU
del ALCA en la reciente Cumbre de la Américas. Una actitud
que no convence al resto de los países de la región.
Chile es una de las naciones que sí esta a favor de este
tratado comercial.
La
candidata de Lagos a la Presidencia chilena, Michelle Bachelet,
ha asegurado que si se convierte en la nueva mandataria promoverá
un ALCA de dos velocidades. Es decir, que impulsará las negociaciones
entre los países latinoamericanos que quieren suscribir un
Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU para que el convenio entre
en vigor lo antes posible. Una propuesta de futuro que podría
enfriar las relaciones entre los países del subcontinente.
Nuevo
socio del Mercosur. Si la idea de Bachelet siguiera su
curso, Venezuela también formaría parte de este conflicto.
El Gobierno de Hugo Chávez ha iniciado la cuenta atrás
para incorporarse al Mercosur. El próximo 9 de diciembre,
el presidente Hugo Chávez firmará el Acuerdo Marco
de Adhesión durante la cumbre de los mandatarios de este
bloque en Montevideo (Uruguay).
Cuando
la integración se produzca, Venezuela se convertirá
en el único país de la región que forme parte
de los dos bloques comerciales latinoamericanos, el Mercosur y la
Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la que Venezuela es socio
fundador junto a Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú. Cuatro
países que están negociando Tratados de Libre Comercio
(TLC) con EEUU.
Hay
que esperar a que se celebren todas las citas electorales que tienen
en su agenda muchos de los países del subcontinente. En el
próximo mes de diciembre, Chile y Bolivia elegirán
a sus nuevos presidentes. Cabe la posibilidad, como el mismo Lula
ha dado a entender, de que Latinoamérica se convierta en
una región dominada por gobiernos progresistas.
Por
el momento, los ejecutivos de esta tendencia política estrechan
cada vez más sus lazos amistosos. Un marco, en el que se
incluye los apoyos mutuos que Kirchner y Lula se han dedicado. En
Puerto Iguazú, los dos presidentes han hecho borrón
y cuenta nueva. Kirchner ha dejado de lado su desconfiaza hacia
el proyecto de Lula de crear una Comunidad Sudamericana de Naciones
y le ha tendido su brazo para superar la crisis política
por la que atraviesa su Gobierno. Lula, por su parte, ha respaldado
al Ejecutivo argentino en la negociación de un acuerdo con
el Fondo Monetario Internacional.
El
otro punto de la reunión. Kirchner también
ha recibido otra alegría, consecuencia directa de la conexión
entre líderes políticos del Mercosur. Lula, el paraguayo
Nicador Duarte y el uruguayo Tabaré Vázquez han aceptado
sin miramientos la propuesta del presidente argentino para sustituir
al ex presidente Duhalde de la Presidencia del Mercosur. A partir
de diciembre, este cargo lo ocupará el ex vicepresidente
argentino Carlos Álvarez.
El nuevo secretario
ejecutivo del Mercosur inició su carrera política
en la década de los setenta. Poco a poco fue creciendo en
el ala más radical del Partido Justicialista hasta que en
diciembre de 1991 llegó a la vicepresidencia de la mano de
Fernando de la Rúa. Sólo permaneció diez meses
en este cargo. En octubre de 2000 presentó su dimisión
y desató una crisis política en su Gobierno. Una situación
que se agravó todavía más un año después,
cuando los argentinos protagonizaron protestas en contra del Ejecutivo.
Este
cambio se produce después de que Kirchner y Duhalde hayan
protagonizado una dura campaña electoral en la que los cruces
de acusaciones eran constantes. En representación de sus
respectivas esposas, los dos líderes justicialistas, libraron
una verdadera lucha para ganar las elecciones legislativas del pasado
23 de octubre. Unos comicios que pusieron de manifiesto las profundas
antipatías que se procesan. El saldo final favorece a Kirchner.
El presidente argentino celebra el triunfo electoral de Cristina
Fernández y la marcha de su rival político.
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