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Debe ser duro para la industria discográfica tener que seguir conviviendo con el legado de Grateful Dead, 40 años después de la aparición del grupo, una década después del fallecimiento de su líder carismático, el compositor y guitarrista Jerry García, y dos años después de que los miembros supervivientes decidieran dejar dormir indefinidamente a la banda que les dio fama y fortuna.
Sin embargo, no les queda otro remedio. Durante todo ese tiempo, los "Dead" han conseguido demostrar que, al menos durante sus maratonianos conciertos y sus interminables giras, el espíritu de la California de los sesenta y la vieja revolución "hippy" podía ser revivido, incluso por los traidores que la abandonaron para buscar mejor suerte en el entorno neoliberal que la sustituyó.
Su éxito discográfico y mediático duró sólo un lustro, pero no se resignaron a convertirse en un grupo de veteranos de los que hacen versiones de sus antiguos éxitos en las Vegas. Lograron seguir con vida gracias a una intensa actividad en directo que les llevó a conseguir el récord de conciertos de la historia del espectáculo en EEUU. Actuaciones, o liturgias, a las que nunca faltó un público que jamás les dio la espalda.
Momentos únicos e irrepetibles en los que la improvisación a corazón abierto era la marca de la casa. Y en cada uno de ellos, al menos mientras Jerry García estuvo vivo, la banda, frontalmente enfrentada con las "majors" que siempre tuvieron interés en reciclarles, animaba a sus "fans" a grabar y difundir lo que sucedía en el escenario. .
Público. Ahora este material ha causado la última disputa entre el público de los "Dead" y los actuales titulares de los derechos de autor, más que dispuestos a pactar con el viejo enemigo y cobrar individualmente la herencia. El enfrentamiento entre unos y otros ha ocupado esta semana páginas y páginas en toda la prensa estadounidense, saltando de una sección a otra, hasta terminar hoy como uno de los temas importantes de los suplementos de negocios.
Internet y la digitalización del material han hecho posible el sueño de Jerry García, hasta el punto que las descargas de estos conciertos gratuitos superaron el "ghetto" de las zonas piratas y llegaron a estar directamente en el Internet Archive, un proyecto de base de datos mundial de todo lo que alguna vez ha estado colgado en la red a lo largo del tiempo. Los titulares de los derechos exigieron y consiguieron que las actuaciones se retirarán de allí, porque desean venderlas y hacer dinero con ellas. En sólo 48 horas más de 60.000 "fans" de la banda provocaron una espectacular revuelta en la Red a través de una web que recogía firmas y que al "abrirse" se iniciaba con las palabras de Jerry sobre la libre difusión de los conciertos.
Ahora vuelven a estar disponibles. Phil Lesh, uno de los miembros originales se apresuró a explicar que ninguno de los componentes de la banda, de los verdaderos músicos, estaba detrás de esta batalla, que libraba un despacho de abogados y algún heredero poco consciente del pasado. Y así sucedió. Una vez más los "Dead" han dejado a las discográficas sin el dinero que esperaban sacar con ellos y han devuelto a los "fans" el legado de la música que compartieron.
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