| El
‘morbo’ que había suscitado el acto organizado
por la FAES en el que tenía como invitado al presidente de
la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, no
ha podido ser alimentado debido a la ausencia de Mariano Rajoy,
quien había venido criticando duramente la reunión
entre el dirigente europeo con José Luis Rodríguez
Zapatero, vertiendo sospechas al vincular dicho encuentro con la
decisión de Bruselas sobre la OPA de Gas Natural sobre Endesa.
En su lugar, acudía el secretario general, Ángel Acebes.
Quizá para quitar tensión al acto, el presidente de
la FAES, nada más comenzar su discurso, lo desvinculó
de la polémica, aclarando que la conferencia era “para
hablar del presente y futuro de Europa”. “Otros asuntos
de actualidad, sin duda polémicos y por supuesto opinables
en el ámbito de la política, no forman parte del programa
de esta sesión de clausura”, sentenció. En el
primer minuto de su intervención quedó claro que no
aceptarían preguntas de los informadores.
Pese a su ausencia, Rajoy ha estado presente en las palabras de
Aznar y Barroso quienes le han deseado una pronta recuperación
después del accidente de helicóptero que sufrió
ayer junto con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza
Aguirre.
Durante la clausura del ‘Programa de visitantes europeos FAES
2005’, José María Aznar volvía a exhibir
su pesimismo y con gesto serio y preocupado hacía un negro
balance de la UE. Solamente rompió “el pesimista discurso
europeo” para criticar “las agresiones” de la
“izquierda radicalizada” contra la libertad de expresión
en España. Aznar manifestó que “la raíz
del malestar europeo” está en que “el valor de
la libertad tiende a perder intensidad” en Europa y que “falta
voluntad, determinación y decisión”. Además,
reconocía sentirse decepcionado con el Proyecto de Tratado
Constitucional “que se negó a reconocer la realidad
histórica de las raíces cristianas de Europa”
y proponía como solución “ahondar en valores”,
como “el respeto a la palabra dada” o “el pluralismo”.
Polémicas aparte. Durao Barroso agradeció
sonriente “el honor” de la invitación de su “querido
amigo” Aznar. El portavoz comunitario introdujo algunos cambios
en su discurso, sin duda, para referirse al negro panorama diseñado
por el ex presidente del Gobierno español. La contundencia
de la respuesta nada tuvo que ver con la dureza del ataque. Barroso
se limitó a reconocer la complicada situación europea.
Matizó, sin mucho ímpetu, algunas de las palabras
de Aznar y planteó un futuro más prometedor basado
en la voluntad de los líderes políticos por profundizar
en temas como la seguridad energética o la inmigración.
Durao se mostró a favor de una Europa “moderna, de
reformas, abierta y ampliada”, aunque reconociendo que muchos
no piensan igual que él. Para cumplir su objetivo, señaló
que en la última reunión de líderes europeos
se coincidió en la necesidad de introducir reformas económicas
que les permita estar a la altura del reto que supone la globalización.
Barroso
hizo hincapié en que, de ahora en adelante, la medida del
éxito debe ser “la calidad de la legislación
producida, no la cantidad” y dejó claro que la inmigración
es una de las prioridades que se ha fijado la UE después
de los “terribles y angustiosos sucesos” acaecidos recientemente
en Ceuta y Melilla. Además, se preguntó cómo
se puede ofrecer prosperidad, solidaridad y seguridad a los ciudadanos
europeos si no se cuentan con los medios oportunos, motivo por el
cual apuntó que “lograr un acuerdo sobre las Perspectivas
Financieras para 2007-2013 es la llave que permitiría liberar
el potencial de Europa y constituiría la prueba definitiva
para saber si Europa sigue avanzando”. A modo de conclusión,
Barroso declaró que espera “que todos los Estados miembros
y especialmente la Presidencia británica hagan todo lo posible
para alcanzar este mes un acuerdo justo y equilibrado. Un acuerdo
capaz de traducir nuestras ambiciones y nuestro objetivo de solidaridad.
Los nuevos Estados miembros se merecen una solución que les
permita realizar los cambios en los que ya están trabajando”.
Referencias
veladas a la COPE. Aznar criticó las “agresiones”
a la libertad de opinión que está llevando a cabo
“la izquierda radicalizada” y advirtió que los
medios de comunicación “tienen derecho a opinar y expresar
lo que tengan por conveniente, dentro de la ley”. “Quien
quiera ejercer el papel de censor”, apuntó, “está
comportándose como se comportaban los que escribieron las
páginas más negras de la Europa del siglo XX”.
|