Viernes 2 de diciembre de 2005
 
El ex presidente considera que en Europa "falta voluntad, determinación y decisión"
 
Aznar arremete duramente contra la UE en presencia de Durao Barroso
Carolina Caro
 

El ‘morbo’ que había suscitado el acto organizado por la FAES en el que tenía como invitado al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, no ha podido ser alimentado debido a la ausencia de Mariano Rajoy, quien había venido criticando duramente la reunión entre el dirigente europeo con José Luis Rodríguez Zapatero, vertiendo sospechas al vincular dicho encuentro con la decisión de Bruselas sobre la OPA de Gas Natural sobre Endesa. En su lugar, acudía el secretario general, Ángel Acebes. Quizá para quitar tensión al acto, el presidente de la FAES, nada más comenzar su discurso, lo desvinculó de la polémica, aclarando que la conferencia era “para hablar del presente y futuro de Europa”. “Otros asuntos de actualidad, sin duda polémicos y por supuesto opinables en el ámbito de la política, no forman parte del programa de esta sesión de clausura”, sentenció. En el primer minuto de su intervención quedó claro que no aceptarían preguntas de los informadores.

Pese a su ausencia, Rajoy ha estado presente en las palabras de Aznar y Barroso quienes le han deseado una pronta recuperación después del accidente de helicóptero que sufrió ayer junto con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
Durante la clausura del ‘Programa de visitantes europeos FAES 2005’, José María Aznar volvía a exhibir su pesimismo y con gesto serio y preocupado hacía un negro balance de la UE. Solamente rompió “el pesimista discurso europeo” para criticar “las agresiones” de la “izquierda radicalizada” contra la libertad de expresión en España. Aznar manifestó que “la raíz del malestar europeo” está en que “el valor de la libertad tiende a perder intensidad” en Europa y que “falta voluntad, determinación y decisión”. Además, reconocía sentirse decepcionado con el Proyecto de Tratado Constitucional “que se negó a reconocer la realidad histórica de las raíces cristianas de Europa” y proponía como solución “ahondar en valores”, como “el respeto a la palabra dada” o “el pluralismo”.

Polémicas aparte. Durao Barroso agradeció sonriente “el honor” de la invitación de su “querido amigo” Aznar. El portavoz comunitario introdujo algunos cambios en su discurso, sin duda, para referirse al negro panorama diseñado por el ex presidente del Gobierno español. La contundencia de la respuesta nada tuvo que ver con la dureza del ataque. Barroso se limitó a reconocer la complicada situación europea. Matizó, sin mucho ímpetu, algunas de las palabras de Aznar y planteó un futuro más prometedor basado en la voluntad de los líderes políticos por profundizar en temas como la seguridad energética o la inmigración. Durao se mostró a favor de una Europa “moderna, de reformas, abierta y ampliada”, aunque reconociendo que muchos no piensan igual que él. Para cumplir su objetivo, señaló que en la última reunión de líderes europeos se coincidió en la necesidad de introducir reformas económicas que les permita estar a la altura del reto que supone la globalización.

Barroso hizo hincapié en que, de ahora en adelante, la medida del éxito debe ser “la calidad de la legislación producida, no la cantidad” y dejó claro que la inmigración es una de las prioridades que se ha fijado la UE después de los “terribles y angustiosos sucesos” acaecidos recientemente en Ceuta y Melilla. Además, se preguntó cómo se puede ofrecer prosperidad, solidaridad y seguridad a los ciudadanos europeos si no se cuentan con los medios oportunos, motivo por el cual apuntó que “lograr un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras para 2007-2013 es la llave que permitiría liberar el potencial de Europa y constituiría la prueba definitiva para saber si Europa sigue avanzando”. A modo de conclusión, Barroso declaró que espera “que todos los Estados miembros y especialmente la Presidencia británica hagan todo lo posible para alcanzar este mes un acuerdo justo y equilibrado. Un acuerdo capaz de traducir nuestras ambiciones y nuestro objetivo de solidaridad. Los nuevos Estados miembros se merecen una solución que les permita realizar los cambios en los que ya están trabajando”.

Referencias veladas a la COPE. Aznar criticó las “agresiones” a la libertad de opinión que está llevando a cabo “la izquierda radicalizada” y advirtió que los medios de comunicación “tienen derecho a opinar y expresar lo que tengan por conveniente, dentro de la ley”. “Quien quiera ejercer el papel de censor”, apuntó, “está comportándose como se comportaban los que escribieron las páginas más negras de la Europa del siglo XX”.


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