| Se cumplieron veinte años del lanzamiento del proceso de integración regional suramericano. El Mercosur fue anunciado inicialmente como una plataforma de despegue para el crecimiento industrial como piedra basal para diversificar las exportaciones hacia productos con mayor valor agregado y como una herramienta para negociar acuerdos de libre comercio que aseguraran el acceso de los productos al mercado mundial. Lamentablemente el proceso de integración regional está muy lejos de alcanzar dichos objetivos.
Los países que actualmente integran el bloque estiman, a excepción de Brasil, que no ha sido la plataforma de desarrollo industrial fundamentalmente porque el tamaño del mercado regional es modesto y el acceso al mercado del principal socio, Brasil, no está asegurado.
Un bloque sin políticas económicas coordinadas, sin instituciones y sin objetivos en común respecto a los incentivos a la exportación y a la inversión ha determinado un creciente desequilibrio que agudiza las diferencias entre sus integrantes. Estas palpables asimetrías han jugado en favor del socio mayor que privilegia su proyecto de desarrollo particular sobre cualquier objetivo que el bloque plantea. Desgraciadamente, en la actualidad, el Mercosur no se muestra como el gran mercado que en los comienzos se avizoraba, debido a que Brasil sigue mostrando una economía por demás cerrada y proteccionista.
En cuanto a las negociaciones comerciales sobre acuerdos de complementación, contrariamente a lo esperado, el bloque no ha podido negociar ningún acuerdo internacional importante, ya sea por ineptitud o por actitudes mezquinas de sus miembros. Por el contrario Chile se ha dado el lujo de cerrar acuerdos con la Unión Europea y con EEUU.
La demostrada inacción de los últimos años es perfectamente coincidente con la perspectiva estratégica de inserción internacional brasileña, sabemos que su Cancillería -considerada como de lo más eficiente y coherente de América del Sur- basa fundamentalmente su eje, desde hace más de 40 años, en la consolidación de proyectar su industria nacional en el ámbito de la excelencia.
Bolivia, Chile, Paraguay Uruguay y Argentina quieren profundizar la integración a través de normas e instituciones afines, y sólo esperan que Brasil defina su posición.
La integración del Cono Sur está en juego. Ni más ni menos. |