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de dos meses de tensiones, las relaciones diplomáticas entre
los gobiernos de Perú y Chile parecían haber vuelto
a la tranquilidad. Los nombres de 'Fujimori' y de 'Luksic', que
habían sido los principales motivos de discordia entre ambas
naciones, apenas tenían presencia en los medios de comunicación
porque, según indicaron a Americaeconomica.com fuentes
cercanas al Gobierno de Chile, 'el tema ya no interesaba'. Sin embargo,
el ex asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, a quien todo apunta
que no le convenía esta supuesta calma, ha intentado reavivar
los recelos entre Santiago y Lima. Pero podría no haberlo
conseguido.
La Corte Superior de Lima falló el pasado
jueves a favor de Luksic, al indicar que el plazo de prescripción
de este tipo de delitos es de cuatro años y no de seis como
interpretaban los fiscales del Estado. Sin embargo, la decisión
debe ser todavía ratificada por el Tribunal Supremo de Perú,
pero se tomará su tiempo.
La historia comenzó el martes pasado
cuando el antiguo número dos del régimen fujimorista
ha confirmado ante un tribunal peruano que recibió dos millones
de dólares (1,6 millones de euros) del magnate chileno Andrónico
Luksic para conceder favores judiciales a la empresa Lucchetti,
propiedad del ejecutivo, en un litigio que mantenía con el
Ayuntamiento de Lima. Montesinos, que con estas declaraciones asume
la completa responsabilidad penal en el tráfico de influencias,
ha explicado que el dinero fue usado después en la campaña
electoral de Fujimori en 2000.
De esta forma, el que fue el brazo derecho
de Fujimori, ha ratificado además la versión que hace
dos semanas hizo su ex asesora Matilde Pinchi Pinchi ante la Justicia
de Perú, en las que describía como el empresario chileno
entregó dinero al Servicio de Inteligencia Nacional del país,
escondido en el interior de unas cajas de vino. Pinchi Pinchi aseguró
ante los jueces que ella había sido la encargada de guardar
el dinero.
A pesar de que todas las pruebas apuntan hacía
la culpabilidad de Luksic, su abogado Carlos Caro siempre ha mantenido
su posición sobre que la descripción de la entrega
de dinero eran rumores realizados por gente anónima que tratan
de perjudicar la imagen del empresario. La defensa reiteraba la
inocencia de su cliente al alegar que según el Código
Penal, el 'caso Lucchetti", cuya disputa comenzó en
1998, debía haber prescrito en 2004. Sin embargo, los tribunales
peruanos se refugiaban en el artículo A-46 del mismo reglamento,
por el cual consideraban a Luksic un 'funcionario público
peruano' y aumentaban por ello, el plazo de prescripción
del delito de seis a ocho años.
Sorpresas. Como decíamos
antes, la Corte Superior peruana ordenó, el pasado jueves
que se declare la prescripción en el 'caso Lucchetti'. Según
el diario La Tercera, la resolución establece que
Luksic no puede ser considerado como funcionario público
peruano, porque "no reviste de esa cualidad especial",
y por tanto, no se puede aplicar el artículo 46-A del Código
Penal, que no afecta a aquellos ciudadanos chilenos que nunca han
ejercido una función pública.
No obstante, el magnate chileno todavía
no es oficialmente inocente. La Corte Suprema tiene que decidir
ahora si acepta la resolución de la Corte Superior. Una situación
de la que la defensa de Luksic reconoce que es consciente por lo
que esperarán a oír directamente del máximo
Tribunal de Perú que su cliente es completamente inocente
antes de celebrarlo. Aún así, los abogados han manifestado
optimismo: consideran que la sentencia del Tribunal Superior es
muy concluyente y que se podría poner fin al proceso.
En el caso de que finalmente el Supremo aceptase
el alegato de prescripción del caso, Lima pondría
fin a su enfrentamiento con Santiago y dejaría libre a Luksic,
el hombre más rico de Chile. Una disputa que ha durado casi
ocho años y en la que ninguno de los dos gobiernos parecía
estar dispuesto a ceder. Incluso, según rumores publicados
por La Tercera, el propio presidente chileno, Ricardo Lagos,
habría intentado proteger al empresario ante la Justicia
peruana al recomendarle que no asistiese a las vistas judiciales
en la capital del país vecino.
¿Moneda de cambio?
Todo apunta a que ahora las autoridades peruanas tienen puestos
los ojos en la nación vecina. La Justicia chilena mantiene
detenido a Alberto Fujimori, que a principios de octubre llegó
de forma inesperada a Chile. Sin embargo, las intenciones del ex
presidente eran previsibles, ya que desde Japón, donde se
encontraba refugiado gracias a su doble nacionalidad, había
anunciado varias veces que pretendía volver Perú para
presentarse a las elecciones presidenciales en abril de 2006.
Desde que Fujimori huyó del país
en 2000, la Justicia peruana ha luchado en vano por conseguir su
detención. Lima envió dos peticiones de extradición
a Japón, demandas que sin embargo nunca fueron satisfechas
ya que las autoridades niponas aseguraban que el Gobierno de Perú
no había aportado las pruebas necesarias.
Ahora el ex presidente está mucho más
cerca, en Chile, un país con el que prácticamente
acaba de terminar un disputa de casi ocho años. La Justicia
peruana ya ha comenzado a analizar las peticiones de extradición
de Fujimori, en concreto 22, uno por cada caso de corrupción
en el que está implicado el antiguo mandatario y entre los
que se encuentran acusaciones por supuestas violaciones de derechos
humanos. Según las ultimas informaciones, el Tribunal Supremo
podría tener preparado los expedientes para enviarlos a su
equivalente en Chile, antes de que finalice el año, si bien
tiene de plazo hasta el 5 de enero.
La noticia de que Fujimori podría entrar
en territorio peruano, parece haber animado a sus simpatizantes.
Aunque todavía en pequeños brotes, unos 300 fujimoristas
han intentado tomar de manera simbólica el aeropuerto internacional
de la ciudad peruana de Arequipa, a 1.030 kilómetros de Lima.
Con estas manifestaciones, los partidarios del ex presidente quieren
demostrar que existen en el país ciudadanos que apoyan al
Fujimori a pesar de que el último sondeo de la Compañía
Peruana de Investigación (CPI) revelase que el 65,8% de los
ciudadanos de Perú consideran que el Jurado Nacional de Elecciones
no debería aceptar la inscripción de Fujimori como
candidato presidencial.
Sin embargo, algunos funcionarios de la Justicia
peruana han reconocido que el Poder Judicial del país atraviesa
una crisis económica y que podría no disponer del
presupuesto suficiente para gestionar los procesos de extradición
del ex presidente peruano Alerto Fujimori. Así lo ha asegurado
la presidenta de la Corte Superior de Lima, María Zavala
Balladares a los periódicos regionales, después de
que la Comisión del Presupuesto del Congreso aceptase conceder
al Poder Judicial sólo el 8% de los 600 millones de soles
(151 millones de euros) adicionales que solicitó para el
2006.
Pero no parece que sea una opinión compartida
por la Corte Suprema de Perú. Fuentes consultadas por
Americaeconomica.com han explicado que la falta de presupuesto
no afectará a los procesos judiciales de este año,
como la petición de extradición de Fujimori, que el
5 de enero de 2006, Lima debe haber enviado a Santiago.
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