| Sebastián
Piñera, el líder de Revolución Nacional
(RN), ha respondido a las acusaciones realizadas por Michelle
Bachelet de intentar sobornar a sus aliados para que le
apoyen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales
chilenas. La candidata de la Concertación ha matizado
sus denuncias y ha explicado que no se refería en
concreto a la gestión personal de Piñera,
sino que su mensaje aludía a los grupos de derecha.
Piñera
ha desmentido las declaraciones de Marcelo Trivelli, un
alto cargo metropolitano miembro de la Democracia Cristiana,
que ha asegurado que ha recibido llamadas del entorno del
candidato de RN, para pedirle que dejara la Concertación.
A este respecto, Piñera ha aclarado que por su parte
no ha habido ningún intento de soborno, aunque sí
ha reconocido que quizás, alguno de sus amigos haya
querido comprobar de qué lado está.
En
medio de este lío, la Democracia Cristiana ha reiterado
su apoyo a la Concertación para bloquear el mensaje
de Piñera a los sectores más conservadores
de su formación política, a quienes el líder
de la RN les pedía el voto. Algo que sigue haciendo,
según algunos representantes del partido, que también
forma parte de la gran coalición oficialista.
Además
de este cruce de acusaciones, a Bachelet le ha surgido otro
problema. El líder del Partido Comunista de Chile
(PC), Tomas Hirsch, que también forma parte de la
Concertación y sus votos son muy importantes para
que Bachelet consiga la victoria el 15 de enero, ha publicado
un comunicado con cinco puntos que condicionan el apoyo
a la Concertación.
El
epígrafe más polémico del texto exige
a Bachelet que paralice el proyecto minero que ha emprendido
la empresa canadiense Barrick Gold en una de las zonas del
país declaradas de interés ecológico.
La candidata de la Concertación ha dicho que estudiará
estas peticiones en su debido momento.
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