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Intel
ha devuelto la incertidumbre al sector tecnológico
mundial. La compañía ha rebajado sus previsiones
de ingresos para el cuarto trimestre del año por
culpa de la caída de precios en los chips y por el
exceso de inventarios que sufren los fabricantes de ordenadores.
Algunos analistas creen que esta situación puede
provocar que las empresas que producen PC's reduzcan los
pedidos que hacen a Intel y a otras firmas de chips.
Según explicó anoche en un encuentro con inversores y analistas Andy Bryant, director financiero de Intel, la empresa espera unos ingresos de entre 10.400 y 10.600 millones de dólares en el cuarto trimestre. En octubre pasado, Intel había estimado unos ingresos de hasta 10.800 millones.
El recorte ha tenido efectos en los mercados financieros. Los títulos de Intel llegaban a caer hoy más de un 2% en la Bolsa alemana y arrastraba a otros rivales como AMD, Texas Instruments y las europeas ST Microelectronics, Infineon y ASML. De igual forma, arrastraba a otros gigantes tecnológicos como IBM o Hewlett Packard que cedían posiciones en los mercados europeos.
En cualquier caso, algunos analistas coinciden en que 2006 no será un año tan bueno como 2005, especialmente tras el imparable crecimiento de los últimos ejercicios. En este sentido, los ingresos del sector de chips van a aumentar en 2005 un 6,9% hasta 235.000 millones de dólares. Un impulso logrado gracias a la telefonía móvil, los nuevos modems de conexión a Internet o la eclosión de productos como el iPod de Apple.
Según un informe publicado hoy por la consultora especializada Gartner Group, esta es la mayor cifra de la historia puesto que supera el anterior récord que data del año 2000 cuando se alcanzaron los 223.000 millones.
Cuota de mercado. Según Gartner, Intel se mantuvo como líder mundial con una cuota de mercado del 15% frente a un 14% del año anterior. Por detrás se situaron Samsung y Texas Instruments con un 7,6% y 4,4% del mercado mundial.
Entre las empresas que perdieron posiciones figuran la italofrancesa ST Microelectronicsy la alemana Infineon, antigua filial de Siemens. Esta última se vio afectada, precisamente, por la decisión del grupo germano de vender su división de telefonía móvil a la compañía china BenQ. |