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El
incremento de las operaciones corporativas realizadas a
costa de un mayor endeudamiento en Europa provocará
el próximo año un incremento de las bajadas
de rating de compañías no financieras,
según las previsiones de la calificadora Standard
& Poors (S&P).
El
máximo responsable de la agencia para España
y Portugal, Juan de la Mota, explicó esta mañana
que se va a ampliar la dicotomía entre las entidades
financieras y las compañías industriales y
de servicios.
Los
bancos, gracias a la mejora en la eficiencia y la solidez
de sus balances, sufrirán muy pocos recortes de calificación,
mientras que las empresas no financieras están registrando
un progresivo deterioro de su calidad crediticia.
Mota
subrayó que este tipo de compañías
están privilegiando a los accionistas en vez
de a los deudores, o sea que prefieren gastar sus
recursos en aumentar el dividendo en vez de recortar sus
deudas.
Ya en 2005, las rebajas de ratings fueron el doble
que en 2004. En el sector industrial S&P rebajó
la calificación de 81 empresas y subió la
de 47. En cambio, 39 entidades financieras vieron mejorado
su rating frente a los 27 que sufrieron un recorte.
En
2006 esta diferencia se ampliará, porque entre la
subida de tipos en la zona euro es beneficiosa para la banca
pero dañina para las empresas y los individuos, según
explicó Mota.
Los
estatutos. El director de S&P recordó que
España tiene, desde finales de 2004, un rating
de AAA que la agencia confirmó en junio y que
prevé mantener el próximo año.
Mota
afirmó que, con los datos que se conocen actualmente,
las reformas estatutarias provocarán un fortalecimiento
de la situación financiera de las CCAA sin afectar
a la solidez del Estado.
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