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En
los últimos días se ha producido una curiosa
coincidencia entre los informes de la banca de inversión
y los columnistas de los blogs especializados.
En ambos casos se prevé que 2006 será duro
en la bolsas estadounidenses y se apuesta por los blue
chips.
Quizá
nadie haya expresado mejor esta semana el sentimiento del
mercado que Paul Farrell, el gurú californiano
que escribe semanalmente una columna en MarketWatch.
En
su último artículo, titulado Disfrute
de la última Navidad antes de la próxima recesión,
Farrell explicaba que tras 18 meses de subidas de tipos
y un aumento en las tasas de referencia de 3,5 puntos porcentuales,
lo normal es que se produzca una desaceleración del
ritmo del crecimiento económico.
Una
opinión que comparten otros especialistas como Bill
Gross, el gestor estrella de Pimco o el responsable de la
gestora GMO, Jeremy Grantham, que asegura que tanto la economía
estadounidense como la global se enfrentan a un problema
fundamental: el hecho de que todos los actores económicos
importantes, gobiernos, empresas y familias, están
abusando del uso del crédito desde hace años.
Opciones.
La combinación de esa coyuntura más el peligro
latente de la desaceleración inmobiliaria no es buena
para la renta variable, según varios informes, que
recomiendan recoger el efectivo y apostar por los fondos
indexados y las opciones de inversión simple.
Por
ejemplo, los clásicos blue chips que tras
tres años de caídas podrían recuperarse.
De hecho, el per Dow Jones multiplica ahora por 17 los beneficios
por acción previstos para el próximo año,
mientras que en el caso del S&P 500 la cifra es 28.
Europa.
Algunos expertos europeos consultados por este diario
han manifestado que sería necesaria una desaceleración
controlada de la economía en el Viejo Continente.
Piensan que, incluso con las actuales tasas de crecimiento
bajas, el ciclo del crédito ha entrado en una vía
peligrosa y recomiendan acelerar las reformas estructurales.
Optimismo.
El pesimismo de los columnistas bursátiles sobre
2006 contrasta con la visión optimista que exhiben
los consejeros delegados de las principales empresas cotizadas,
según los datos de la última encuesta trimestral
de la Business Round Table, publicada hoy.
Esta
agrupación, que incluye a los máximos responsables
de las 200 mayores empresas cotizadas del país por
capitalización bursátil, considera que el
crecimiento económico de EEUU durante el próximo
ejercicio se situará en el 3,3%, porque la fortaleza
del consumo privado, la inversión en bienes de equipo
y el aumento de la productividad paliarán los efectos
negativos de las subidas de precios, tanto los energéticos,
como los de la sanidad privada.
Además, el 87% de ellos cree que las ventas de sus
empresas aumentarán en los próximos seis meses.
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