| La
incertidumbre ante las elecciones del domingo ha atenazado
a las grandes petroleras presentes en Bolivia, que temen
que una victoria de Evo Morales pueda llegar a suponer una
nacionalización de sus activos en el país
boliviano.
No obstante, Movimiento al Socialismo (MaS), partido de Morales y máximo favorito en el proceso electoral, no quiere que se hable de una nacionalización en sí. Más bien, sus responsables apuestan porque el Estado recupere su capacidad para gestionar los ingresos del sector petrolero nacional.
Así, Santos Ramírez, uno de los representantes del MaS de la Comisión de Hidrocarburos señala que su partido, si llega al Gobierno, declarará nulos los contratos firmados con las petroleras puesto que es algo establecido legalmente tanto en el referéndum de 2003 como en las posteriores legislaciones aprobadas. Ahora bien, precisa que esta decisión no supondrá una nacionalización sino que más bien, supondrá la recuperación por parte del Estado boliviano de su capacidad de maniobra para decidir sobre el sector energético. Según él, el Gabinete será el encargado de gestionar los beneficios obtenidos para favorecer a los ciudadanos.
No
obstante, no está del todo claro. Otros observadores
señalan que dentro del MaS no hay posiciones tan
"moderadas" y advierten que algunos miembros del
partido de Evo Morales son partidarios de una nacionalización
drástica de la industria energética.
Analistas.
En cualquier caso, los analistas insisten en la incertidumbre
a la que se enfrenta el sector. Por ejemplo, un informe
de Ahorro Corporación, broker controlado
por las cajas de ahorros españolas, publicado hoy,
señala que un triunfo de Evo Morales sería
una mala noticia para Repsol y el resto de empresas del
sector. |