Viernes 9 de diciembre de 2005
 
Según las últimas encuestas, Evo Morales ganaría las elecciones con el 36% de los votos y el ex presidente Jorge Quiroga se queraría en segundo lugar con el 30%
 
La campaña electoral boliviana entra en su recta final
Alba Gil
 

Sólo faltan nueve días para las elecciones presidenciales en Bolivia. La gran oportunidad de los bolivianos para olvidar la grave crisis política que arrastra el país desde los útimos dos años, desde la renuncia de Sánchez de Lozada. La cita en las urnas designará un nuevo mandatario. Según las últimas encuestas, el líder cocalero y candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, es el favorito y el que tiene más posibilidades de ganar. Obtendría el 36% de los votos. A seis puntos de diferencia se sitúa el ex presidente y representante del Poder Democrático Social (Podemos), Jorge Quiroga. A pesar de la ventaja, el líder cocalero no obtendría la mayoría necesaria para dirigir el nuevo rumbo del país.

Las estimaciones de voto inquietan mucho al sector empresarial del país. Los resultados que se pronostican no le dan la mayoría a ninguno de los candidatos que encabezan las encuestas. Evo Morales sería el más votado, además también cuenta con el único partido que sigue estando estructurado después de la crisis del 2003. A pesar de ello, Jorge Quiroga también tiene el apoyo del sector empresarial y se prevé que no quedará en un mal lugar después de las elecciones.

Esta semana, la Confederación de Empresarios privados de Bolivia (CEPB) ha propuesto a los dos candidatos presidenciales que encabezan las encuestas para las elecciones del próximo 18 de diciembre, Evo Morales y Jorge Quiroga, que formen una coalición después de las elecciones.

Una alianza que, según el presidente de la CEPB, Roberto Mustafá, es necesaria para evitar la confrontación política en el nuevo mandato. La sugerencia ya ha sido descartada por los dos candidatos. Aseguran que esta unión es imposible porque representan proyectos políticos muy distintos.

En opinión de Roberto Mustafá, ni Evo Morales, ni Jorge Quiroga, van a conseguir la mayoría absoluta. Dado que en Bolivia no hay una segunda vuelta, los dos aspirantes estarán obligados a buscar alianzas y apoyos en el Congreso para llevar a cabo sus iniciativas políticas.

La idea del presidente de la CEPB es respaldada por muchos analistas locales. Existe el temor de que después de las elecciones la situación política se pueda complicar más. Si el resultado en las urnas es ajustado y los dos candidatos más votados no suscriben un pacto, la gobernabilidad del país estaría en peligro.

Los expertos creen que si Evo Morales llega a la Presidencia y Quiroga obtiene una amplia representación en el Congreso, la posibilidad de sacar adelante nuevas propuestas sería mínima. Si por el contrario Quiroga asumiera la Presidencia, Evo Morales podría "hacer la vida política imposible desde la calle". En definitiva, un panorama que no se diferencia del actual, en el que no se consigue consenso para nada.

El susto de Quiroga. Esta situación ha estado a punto dar un giro completo. La candidatura de Jorge Quiroga ha estado al filo de la legalidad. El pasado lunes, un concejal de la provincia del Alto, miembro del partido M-17, Roberto de la Cruz, presentó una demanda de inhabilitación contra el aspirante presidencial de Podemos.

En ese recurso se planteaba que todavía no había transcurrido los cinco años que marca la ley para que un ex presidente vuelva a presentar su candidatura. Jorge Quiroga, que ocupó la Presidencia entre 2000 y 2001, tras la renuncia del general Hugo Banzer quien dimitió por una grave enferdedad, por la cual falleció en 2002, había sido habilitado para presentarse a las elecciones de 2007. Fecha en la que originariamente estaban planeadas las elecciones. Pero la Corte Suprema Electoral ha desestimado esta demanda y ha aprobado su participación en estos comicios anticipados.

Las diferencias electorales. Mientras los analistas alertan de las terribles consecuencias que podrían ocurrir, Evo Morales y Jorge Quiroga resaltan en cada discurso electoral sus diferencias, que son muchas. Hay divergencias en casi todos los puntos claves sobre los que tendrá que trabajar el nuevo Gobierno. En el tema de los hidrocarburos, el líder cocalero defiende la nacionalización del sector, mientras que el representante de Podemos apuesta por aplicar la nueva Ley petrolera y reconciliar las relaciones entre el Estado y las empresas internacionales.

Lo mismo ocurre con la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU. Si Jorge Quiroga llega a la Presidencia, las negociaciones que inició el ex presidente Carlos Mesa cobrarían un impulso y se intentaría cerrar el tema. Sin embargo, si Evo Morales se convierte en el nuevo mandatario, las conversaciones se suspenderían y no se llegaría a suscribir este convenio comercial.

Cada día que pasa, los discursos de los candidatos sube de tono. El último cruce de acusaciones también ha involucrado al actual presidente transitorio, Eduardo Rodríguez. El MAS está muy molesto con sus últimas declaraciones. El mandatario ha solicitado a la Fiscalía General del Estado que investigue una supuesta planificación del MAS para llevar a cabo un golpe militar. Una acusación de la que el partido de Evo Morales se ha desvinculado y ha negado tajantemente. Para el MAS, la actitud de Rodríguez es claramente partidista a favor de la candidatura de Quiroga, que también ha denunciado estos mismos hechos.

Según publican algunos medios locales, el mandatario ha pedido la puesta en marcha de una investigación después de que uno de los dirigentes del MAS, Román Loayza, asegurara que Evo Morales iba a llegar al poder "por las buenas o por las malas" y que para conseguirlo ya había contactado con militares y policías.

El MAS ha publicado un comunicado en el que asegura que estas declaraciones están sacadas de su contexto. En el texto se critica que se ha sesgado el discurso político-electoral de uno de sus representantes y se ha manipulado de una forma totalmente partidista. Jorge Quiroga también puso un recurso ante los tribunales alertando de un posible golpe de estado.

Todavía no hay nada definido. La cita del próximo 18 de diciembre es clave para el futuro de Bolivia. Los únicos que pueden decidir cómo quieren que sean los próximos cinco años de legislatura son los bolivianos.



 

 

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