| Según varios
informes presentados esta semana por gabinetes especializados de consultoras y
universidades, en 2006 se producirá una desaceleración pronunciada
de la actividad inmobiliaria en EEUU que podría tener un alto coste para
el empleo: la destrucción de 800.000 puestos de trabajo.
Los
textos tranquilizan en parte a la concurrencia al asegurar que no va a producirse
un estallido de la burbuja, sólo un ajuste de los precios en las zonas
más sobrevaloradas y una ralentización de las peticiones de nuevos
créditos que, eso sí, reducirá la riqueza financiera de las
familias, acostumbradas en estos tiempos a las refinanciaciones y las segundas
hipotecas como fórmula para aumentar su liquidez y capacidad de compra.
El pasado lunes, se presentaba el informe de coyuntura
de la Universidad de California (UCLA), famoso por haber detectado anticipadamente
la recesión de 2001. En él se aseguraba que la desaceleración
inmobiliaria costaría un punto porcentual de crecimiento a la economía
en 2006 y acarrearía la destrucción de 800.000 puestos de trabajo,
500.000 en el sector de la construcción y 300.000 en la banca. Los
analistas de UCLA, también recordaban que en nueve de las últimas
12 veces que las familias recortaron el gasto en la compra de viviendas, el país
entró en recesión.
Industria.
En el caso concreto de la industria financiera, la visión de los expertos
relaciona ahora la continuación de la vitalidad del empleo con los aumentos
que pueda experimentar el tipo de interés hipotecario. En un reciente informe
de la Asociación Nacional Hipotecaria, por ejemplo, se asegura que por
cada punto porcentual que aumenten las tasas a partir del 6,4%, se destruirían
80.000 empleos en el sector. Y las cifras empiezan
a ser peligrosas ya. Esta semana, según los datos de la agencia oficial
hipotecaria Fannie Mae, el tipo de referencia a 30 años se situó
en el 6,37%, la cifra máxima de los dos últimos ejercicios. No
sólo eso. La posible oleada de reestructuraciones de plantilla en el sector
finaciero, ligada a la desaceleración inmobiliaria ya ha empezado. Esta
misma semana, Ameriquest Mortgage ha anunciado que despedirá a 1.500 trabajadores,
un 21,4% del total. La compañía es la segunda mayor agencia hipotecaria
privada del país por volumen de hipotecas concedido. Aunque quizá
en el mundo sea más conocida en estos momentos por el patrocinio que realiza
en la gira que los Rolling Stones llevan a cabo durante estos días en EEUU.
Junto a los informes de los que hemos hablado hasta
ahora hay más cifras que dejan poco espacio para el optimismo. Según
los datos oficiales del último informe trimestral sobre los flujos financieros
en EEUU de la Reserva Federal (FED), entre el segundo y el tercer trimestre de
este año, la deuda de las familias estadounidenses aumentó un 11,6%,
lo que significa el mayor incremento de esta partida desde el que se registró
entre el primer y el segundo trimestre de 1987. En
valor absoluto, el volumen de los préstamos vivos que mantienen los ciudadanos
del país sumó 338.000 millones de dólares entre julio y septiembre
de este año (287.567 millones de euros).
Hipotecas.
Además, el 85,6% de esa cantidad se corresponde con nuevos préstamos
hipotecarios, con lo que este tipo de crédito alcanza un nuevo récord
histórico al situarse en 8,2 billones de dólares (6,9 billones de
euros), una cantidad que supone ya un 69,78% del PIB del país. Sin
embargo, en el informe de la FED también hay cifras positivas, en el mismo
periodo la riqueza de las familias estadounidenses ha experimentado un aumento
del 2,52%, hasta situarse en 51,09 billones de dólares (43,46 billones
de euros), una cantidad que contiene 4,34 veces la capacidad de generar riqueza
del país en un año. El aumento del valor
de las propiedades inmobiliarias está en la base de este incremento registrado
por la riqueza familiar.
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