Viernes 9 de diciembre de 2005
 
La desaceleración inmobiliaria de EEUU puede destruir 800.000 puestos de trabajo
 
Otra amenaza para el empleo
Peter Kent
 

Según varios informes presentados esta semana por gabinetes especializados de consultoras y universidades, en 2006 se producirá una desaceleración pronunciada de la actividad inmobiliaria en EEUU que podría tener un alto coste para el empleo: la destrucción de 800.000 puestos de trabajo.

Los textos tranquilizan en parte a la concurrencia al asegurar que no va a producirse un estallido de la burbuja, sólo un ajuste de los precios en las zonas más sobrevaloradas y una ralentización de las peticiones de nuevos créditos que, eso sí, reducirá la riqueza financiera de las familias, acostumbradas en estos tiempos a las refinanciaciones y las segundas hipotecas como fórmula para aumentar su liquidez y capacidad de compra.

El pasado lunes, se presentaba el informe de coyuntura de la Universidad de California (UCLA), famoso por haber detectado anticipadamente la recesión de 2001. En él se aseguraba que la desaceleración inmobiliaria costaría un punto porcentual de crecimiento a la economía en 2006 y acarrearía la destrucción de 800.000 puestos de trabajo, 500.000 en el sector de la construcción y 300.000 en la banca.

Los analistas de UCLA, también recordaban que en nueve de las últimas 12 veces que las familias recortaron el gasto en la compra de viviendas, el país entró en recesión.

Industria. En el caso concreto de la industria financiera, la visión de los expertos relaciona ahora la continuación de la vitalidad del empleo con los aumentos que pueda experimentar el tipo de interés hipotecario. En un reciente informe de la Asociación Nacional Hipotecaria, por ejemplo, se asegura que por cada punto porcentual que aumenten las tasas a partir del 6,4%, se destruirían 80.000 empleos en el sector.

Y las cifras empiezan a ser peligrosas ya. Esta semana, según los datos de la agencia oficial hipotecaria Fannie Mae, el tipo de referencia a 30 años se situó en el 6,37%, la cifra máxima de los dos últimos ejercicios.

No sólo eso. La posible oleada de reestructuraciones de plantilla en el sector finaciero, ligada a la desaceleración inmobiliaria ya ha empezado. Esta misma semana, Ameriquest Mortgage ha anunciado que despedirá a 1.500 trabajadores, un 21,4% del total. La compañía es la segunda mayor agencia hipotecaria privada del país por volumen de hipotecas concedido. Aunque quizá en el mundo sea más conocida en estos momentos por el patrocinio que realiza en la gira que los Rolling Stones llevan a cabo durante estos días en EEUU.

Junto a los informes de los que hemos hablado hasta ahora hay más cifras que dejan poco espacio para el optimismo. Según los datos oficiales del último informe trimestral sobre los flujos financieros en EEUU de la Reserva Federal (FED), entre el segundo y el tercer trimestre de este año, la deuda de las familias estadounidenses aumentó un 11,6%, lo que significa el mayor incremento de esta partida desde el que se registró entre el primer y el segundo trimestre de 1987.

En valor absoluto, el volumen de los préstamos vivos que mantienen los ciudadanos del país sumó 338.000 millones de dólares entre julio y septiembre de este año (287.567 millones de euros).

Hipotecas. Además, el 85,6% de esa cantidad se corresponde con nuevos préstamos hipotecarios, con lo que este tipo de crédito alcanza un nuevo récord histórico al situarse en 8,2 billones de dólares (6,9 billones de euros), una cantidad que supone ya un 69,78% del PIB del país.

Sin embargo, en el informe de la FED también hay cifras positivas, en el mismo periodo la riqueza de las familias estadounidenses ha experimentado un aumento del 2,52%, hasta situarse en 51,09 billones de dólares (43,46 billones de euros), una cantidad que contiene 4,34 veces la capacidad de generar riqueza del país en un año.

El aumento del valor de las propiedades inmobiliarias está en la base de este incremento registrado por la riqueza familiar.


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