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Sólo
han pasado ocho días desde que Felisa Miceli accedió
al cargo de ministra de Economía del Gobierno argentino.
Y la primera referencia macroeconómica a la que ha tenido
que enfrentarse le ha mostrado las dificultades que le esperan en
su nueva tarea. Entre octubre y noviembre de este año los
precios subieron un 1,2%. En lo que va de año el aumento
del IPC se sitúa ya en el 11%.
Felisa Miceli quiere que esta tendencia alcista se acabe y está
empeñada en conseguirlo. Por el momento ya ha logrado un
pacto con las cadenas de supermercados para rebajar el precio de
300 productos un 15% y ha puesto en marcha un plan de créditos
para la inversión. Servirán para renovar la tecnología
y de las empresas, algo que reducirá los costes de producción.
Su estrategia no se queda aquí. También piensa lograr
otra reducción en el origen de la cadena alimentario y en
congelar el precio de los alquileres.
La
propia ministra ha descrito su técnica de trabajo. En primer
lugar va a analizar todos los sectores económicos del país.
Una vez hecho esto, Felisa Miceli está dispuesta a desplegar
una estrategia para controlar la subida de los precios. Una fórmula
que adquirirá diversas variantes, que se adaptarán
al ámbito concreto sobre el que se pretende trabajar.
La
nueva titular de Economía no ha dado más pistas sobre
sus futuras actuaciones. Sólo ha puesto de ejemplo los dos
planes que ha ejecutado hasta ahora. Su agenda de trabajo ha estado
muy apretada en su primera semana al frente del Ministerio de Economía.
Felisa Miceli ha sustituido a Roberto Lavagna. Un cambio que no
cuenta con el visto bueno de la mayoría de los argentinos.
Según
una encuesta de la consultora OPSM, el 51,6% de los ciudadanos no
están de acuerdo con la destitución de Lavagna. Además,
el 64,7% de los argentinos considera "muy buena" o "buena"
la gestión del ahora ex ministro. Los
argentinos que se han declarados fieles a Lavagna alaban su capacidad
de trabajo y exaltan los éxitos obtenidos en estos casi cuatro
años. Ahora, despúes de la reestructuración
en el Ministerio, ellos temen que se ponga en riesgo la reactivación
económica del país.
Sin
embargo, un 42% se ha declarado conforme con la designación
de la nueva ministra. Este porcentaje de la población confía
en que Felisa Miceli va a ser capaz de dirigir bien el rumbo económico
del país. Pero quiere ganar la confianza de todos los habitantes
del país.
Para
logralo está trabajando duro. Un empeño con el que
espera cosechar sus primeros éxitos. Ya ha logrado la reducción
de los supermercados y ha anunciado una plan de créditos
para la inversión valorados en 1.500 millones de dólares
(1.280 millones de euros).
Unos
recursos con los que se mejorarán la maquinaria de las empresas
y se reducirán los costes de producción. Los créditos
estarán titulados por el Banco Nación, del que Felisa
Miceli era presidenta hasta su nombramiento como ministra, serán
a 10 años y tendrán una tasa de interés del
10,75%.
La ministra argentina también ha iniciado negociaciones con
los representantes de la Coordinadora de las Industrias de los Productos
Alimenticios (Copal). Un organismo que aglutina a 41 cámaras
de productores de alimentos y bebidas.
Lo siguiente, según la propia ministra, es revisar los precios
en el sector servicios y en los alquileres. Dos proyectos de futuro
que están en su agenda, pero sobre los que no ha dado detalles.
Con
estos esfuerzos, Micela Micele trata cumplir el objetivo del Gobierno
de Kirchner, que había pronosticado que la inflación
no pasaría del 10,5% a final de 2005. Si no lo consigue,
al menos logrará cerrar el año de una forma moderada
e iniciar 2006 de la mejor manera posible. Al menos, el pacto con
los supermercados va a servir para que el índice de los precios
al consumo no se dispare en diciembre. El peor mes para la inflación,
debido a las compras navideñas.
Otra de las tareas sobre las que debe trabajar la flamante ministra
son las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ella será la encargada de reanudar las conversaciones con
el organismo internacional para conserguir un nuevo acuerdo crediticio.
Una gestión que ya podría haber iniciado. La prensa
local asegura que Miceli se reunió el miércoles con
el representante argentino del FMI, Héctor Torres.
La
próxima semana seguirá con esta cuestión. Según
el diario argentino Clarín, Felisa Miceli y el jefe
del Gabinete argentino, Alberto Fernández, viajarán
el lunes a España. Su minisión es aprovechar las buenas
relaciones de Kirchner con el presidente español José
Luis Rodríguez Zapatero para dos cosas. Primero para lograr
un acercamiento con los empresarios que tienen negocios en el país
en el sector de la telefonía y el suministro de agua, gas
o electricidad para seguir hablando de tarifas. Y, además,
utilizar Zapatero de puente para contactar con el presidente del
FMI, el también español Rodrigo Rato.
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