Viernes 9 de diciembre de 2005
 
Los fondos fiscalmente favorables, otra vez de moda en EEUU
 
La factura del "fisco"
Clark Parker
 

En su constante intento de encontrar nuevas fórmulas que atraigan a la clientela, las gestoras de fondos de inversión estadounidenses acaban de lanzar varios productos que se enmarcan en una categoría conocida como tax-efficient(TE). Básicamente se trata de fondos que permiten a los partícipes ajustar al mínimo posible la factura fiscal proveniente de las plusvalías.

De hecho, no son estrictamente nuevos, pero sí habían estado en el olvido durante algunos años. Ahora, según varios artículos publicados en estos días por la prensa especializada, esta categoría vuelve a tener sentido porque los estadounidenses que tienen su dinero en fondos de inversión parecen a punto de enfrentarse a un año duro desde el punto de vista fiscal, el más duro desde 2000.

Sobre todo, porque las gestoras han agotado ya las posibilidades de trasladar a sus partícipes las ventajas fiscales derivadas de las pérdidas cosechadas tras el estallido de la burbuja tecnológica.

El sistema es sencillo en apariencia. Los gestores tratan de encontrar fórmulas para conseguir plusvalías invirtiendo en activos cuyos tipos fiscales sean especialmente favorables para el partícipe. Para conseguirlo se prima la inversión a largo plazo intentando vender la menor cantidad de acciones posible para no provocar ganancias de capital que obliguen a pagar grandes cantidades a la Hacienda pública.

La combinación favorita de los gestores parece consistir en una mezcla de acciones de compañías que suelen pagar cuantiosos dividendos con bonos municipales. También la negociación de opciones ligadas al S&P500.

A lo largo del año, este tipo de fondos ha captado unos 1.100 millones de dólares (935,86 millones de euros), según la consultora especializada Financial Research. Unas cifras que contrastan fuertemente con las registradas en 2004, cuando en el mismo periodo de tiempo, los inversores habían sacado de estos instrumentos de inversión unos 743 millones de dólares (632,136 millones de euros).

Otros datos, en este caso de Lipper, demuestran también el buen momento que se vive en esta categoría de fondos. A finales de 1999, sólo había 42 fondos dedicadas a poner en práctica esta estrategia. Ahora son 77. Más aún en 2000, los activos gestionados por esta categoría sólo eran 26.000 millones de dólares (22.150 millones de euros). Ahora hablamos de 40.000 millones de dólares (34.031 millones de euros).

Se trata todavía de un porecentaje muy pequeño de los 2,94 billones de dólares (2,50 millones de euros) que las familias estadounidenses tienen invertidos en fondos, pero, según los expertos, esta categoría está llamada a experimentar el mayor crecimiento del sector en la captación de activos durante 2006.

El temor a la voracidad del fisco aumenta el atractivo de una opción, aparentemente poco rentable. De hecho, en lo que va de año, la categoría acumula una caída de la rentabilidad del 3,4%. Pero esta cifra pierde mucha de su importancia si se considera que, según los datos de Lipper, en los últimos diez años, los ciudadanos estadounidenses han entregado a la Hacienda pública el 20% de sus ganancias netas. Es decir, del dinero que deberían haber ganado tras descontar las comisiones y los gastos de gestión.


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