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presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, ha visto otra vez como su
propuesta de reforma política ha derivado en un fracaso.
En esta ocasión, el responsable de su desilusión ha
sido el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que ha rechazado su propuesta
para realizar un referéndum el próximo 22 de enero.
Un plebiscito que daría paso a la celebración de una
Asamblea Constituyente. Este revés político ha ocasionado
más daño del esperado en el Ejecutivo. El mandatario
analiza una posible reestructuración de su gabinete, después
de que todos los ministros de su Gobierno, excepto el de Defensa,
hayan puesto sus cargos a la disposición de Alfredo Palacios.
Después
de la negativa del TSE, el presidente ecuatoriano tiene claro que
va a seguir adelante con su propuesta. El secretario de Comunicación
de la Presidencia, José Toledo, ha dado a conocer esta decisión.
Sin embargo, no ha precisado qué fórmulas llevará
a cabo para conseguir el éxito: reformar la Constitución.
Ahora, Alfredo
Palacios tiene que definir una nueva estrategia y decidir el futuro
de sus ministros. Su gabinete de Gobierno está muy desgastado.
Ya han transcurrido dos meses desde que el mandatario puso en marcha
su idea de transformar la Constitución. En este tiempo, el
mandatario ha buscado el respaldo del Congreso y del TSE para reformar
el país y no ha conseguido nada.
Ante esta situación,
los ministros quieren facilitar al mandatario la posibilidad de
renovar el Ejecutivo. Todos los miembros del Gobierno han formado
una piña y respaldan al máximo la propuesta de la
Asamblea Constituyente de Alfredo Palacios. Pero saben que no cuentan
con la simpatía de los diputados. Los miembros del Congreso,
los grandes opositores al proyecto de reforma política que
encabeza el presidente, discrepan de todos los argumentos que aportan
los ministros para defender la propuesta de cambio.
Los constantes
varapalos en contra de la Asamblea Constituyente han suscitado el
desmoronamiento de uno de los más allegados colaboradores
del presidente, el ministro de la Presidencia, Galo Chiriboga. La
decepción por el dictamen del TSE el pasado lunes le ha llevado
a crear una división de opiniones dentro del Ejecutivo. Tras
el pronunciamiento de la Corte electoral, Galo Chiriboga, compareció
ante los medios de comunicación locales y aseguró
que ya no habrá más intentos para realizar la Constituyente.
Unas palabras
que fueron desmentidas de inmediato por el secretario de Comunicación
de la Presidencia, José Toledo, que ha garantizado que la
consulta popular sigue siendo la gran apuesta del Ejecutivo. Además,
José Toledo aprovechó su intervención para
criticar con dureza a los miembros del Congreso. Para el Gobierno
de Alfredo Palacios, la feroz oposición de los parlamentarios
a una reforma política sólo responde a la pretensión
de querer permanecer en sus cargos hasta el final de su legislatura,
octubre de 2007.
La paciencia
del mandatario con los miembros del Congreso se agotó el
pasado viernes. Ese día, Alfredo Palacios decidió
que ya no esperaría a que los parlamentarios lleguen a un
acuerdo y decidan qué reforma política es la más
adecuada para el país. Por eso, aprobó un decreto
ley para celebrar un referéndum el próximo 22 de enero
que diera paso a la celebración de una Asamblea Constituyente.
La consulta
debía recibir el visto bueno del TSE, que decidiría
si la propuesta es constitucional o no. Con este trámite,
Alfredo Palacios daba la espalda al Congreso y quería agilizar
el trámite para la realización de la Constituyente.
Pero sus planes no han salido como esperaba. Tras la aprobación
del decreto, el presidente del TSE, Gilberto Vaca, renunciaba a
su cargo. Se oponía a la Constituyente porque, según
él, quebranta la Carta Magna si no se tiene la aprobación
del Parlamento.
El lunes siguiente,
Gilberto Vaca ya tenía sustituyo, Xavier Cazar. El nuevo
titular ha sido el encargado de negar la petición de Palacios.
Y lo hacía con los mismos argumentos que su antecesor. El
nuevo presidente del TSE aseguraba que autorizar un referéndum
sin el consentimiento del Congreso es inconstitucional.
Sin embargo,
el Ejecutivo asegura que su propuesta está dentro del marco
legal vigente. El propio Alfredo Palacios ha declarado que la Carta
Magna contempla la posibilidad de que el presidente de Ecuador convoque
una consulta popular.
Los miembros
del Congreso se han puesto del lado del TSE y han aplaudido su decisión.
El Partido Socialcristiano (PSC) y la Izquierda Democrática
(ID), los dos con mayor representación en el Congreso, interpretaron
la propuesta del Ejecutivo para realizar el plebiscito como un desafío
al poder que representan. Los congresistas no están dispuestos
a consentir que Palacios siga adelante con su objetivo y han amenazado
al mandatario con destituirlo si no cambia su actitud.
Una grave advertencia
que deja al mandatario en una situación muy delicada. Alfredo
Palacios asumió la Presidencia por decisión del Congreso
el pasado mes de abril, después de la destitución
de Lucio Gutiérrez, que ganó las elecciones. Ahora,
los mismos parlamentarios que apoyaron a Palacios se podrían
volver contra él.
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