| A pesar de que los expertos
económicos de las principales instituciones del mundo confían en
que el crecimiento global se mantendrá a ritmos aceptables el próximo
año, entre los inversores parecen existir algunas dudas. Esa suele ser
la explicación más recurrente cuando aumenta el precio de los metales
preciosos, como el oro, y éstos ejercen su tradicional función como valores
refugio.
Y justamente éso estaría pasando
ahora. Al cierre de esta edición, el precio de la onza de oro en los mercados
internacionales se situaba en 508,25 dólares (432,41 euros) y se acercaba
a su máximo de los últimos 23 años, alcanzado en febrero
de 1983, cuando llegó a valer 509,20 dólares (433,22 euros). Además,
la euforia se ha trasladado en estos días a la negociación del platino
y de la plata.
Los temores a un repunte global de
la inflación junto a la extraordinaria actividad de los hedge funds (fondos
de cobertura) en el sector están "calentando" el mercado de los
metales financieros y los precios regresan a cifras desconocidas en dos décadas.
Como decíamos antes, la cotización del oro ha superado la barrera
psicológica de los 500 dólares (425,39 euros) y se sigue moviendo
al alza. Hasta el punto de que algunos expertos empiezan a considerar probable
que en 2006 se superen los 600 dólares por onza (510,47 euros). Aunque
a los expertos no les parece probable que se bata el récord histórico
marcado en enero de 1980, cuando los coletazos de la crisis energética
y el impacto tardío de la crisis bursátil de 1978, lo colocaron
en 850 dólares (723,17 euros). El metal precioso que sí ha llegado
ya a marcar los precios por onza que tuvo en esa etapa es el platino por el que
se pagan 1.006 dólares por onza (855,89 euros), el precio más alto
desde marzo de 1980.
Plata. La plata también
ha ganado en estos días el interés de los inversores y su cotización
se sitúa en 8,64 dólares (7,35 euros), el mayor precio desde agosto
de 1987. A pesar de las cifras, la euforia de los inversores se mezcla con la
cautela. Pero no todo es tán brillante como
parece. El aumento de actividad de los hedges hace temer una caída súbita
de las cotizaciones, mezclada con un aumento de la volatilidad en la negociación.
Aunque la tendencia de los precios se espera que sea
inequívocamente alcista a medio plazo, la proliferación de operaciones
realizadas con préstamos de lingotes podría provocar descensos súbitos.
Algunos analistas hablaban de la posibilidad de que muchos fondos de cobertura
estuvieran cortos de lingotes y atravesaran por complicados problemas en este
momento.
La posibilidad de que los bancos centrales
aprovechen el festival de los precios para vender parte de sus reservas, también
inquieta a los operadores del mercados. Muchos creen que esa actitud podría
contribuir a deprimir los actuales precios. |