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El
idilio entre la agencia de calificación de riesgo Standard
& Poors y las administraciones españolas es manifiesto,
pero sigue contando con la excepción del Ayuntamiento de
Madrid, que despierta preocupación por su elevado endeudamiento.
En
los últimos 12 meses, la agencia ha publicado hasta diez
notas favorables para las diferentes administraciones españolas
cuya deuda califica. A finales de noviembre, la agencia rebajó
la calificación del Ayuntamiento de Madrid desde AA+
hasta AA, al considerar que su capacidad de autofinanciación
se ha deteriorado como consecuencia del recorte del ahorro bruto
y el creciente endeudamiento desde 2003.
De
hecho, la agencia estima que la deuda sobre ingresos totales del
Ayuntamiento y sus empresas participadas ha venido creciendo de
forma notable durante los últimos años y considera
que podría alcanzar el 140% a finales de 2007.
En
cuanto a la evolución del ahorro bruto, S&P recuerda
que las cifras han pasado desde un 27% en 1999 hasta el 6,5% con
el que se espera que se cierre el presente ejercicio. Mientras,
los impuestos se han mantenido inalterados, pese a que la ciudad
ha emprendido una ambiciosa serie de mejoras tanto de infraestructuras
como de servicios.
El
alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se ha mostrado
en más de una ocasión partidario de incrementar los
impuestos, en una actitud discrepante con el planteamiento económico
de la formación política a la que pertenece, el Partido
Popular.
En
círculos financieros ha llamado la atención el hecho
de que los comentarios de la agencia sobre la Comunidad de Madrid
han sido más benévolos. Las discrepancias entre la
presidenta de la región, Esperanza Aguirre, y Gallardón
han sido destacadas en numerosas ocasiones, sobre todo por tratarse
de dos políticos del mismo partido.
A
comienzos del presente año, S&P decidió no modificar
los ratings de la Comunidad de Madrid pese a que la Agencia
Europea de Estadística (Eurostat) estimó que la deuda
de la empresa pública Mintra debería consolidar con
la de la Comunidad de Madrid. Sin embargo uno de los aspectos que
destacaba la agencia para rebajar el rating del Ayuntamiento
de Madrid era el notable endeudamiento de sociedades como Calle
30, encargada de las obras de mejora de la autopista de circunvalación
M-30.
A
finales del pasado año, la agencia rebajó de estable
a negativa la perspectiva sobre la deuda del Ayuntamiento
de Madrid con las mismas consideraciones que las empleadas para
recortar la calificación. S&P también emitió
un informe poco antes de que se eligiera la sede de los Juegos Olímpicos
de 2012, a cuya organización aspiraba Madrid, en la que reflejaba
que la capital de España sería, junto a Moscú,
la que recibiría un impacto más acusado en su endeudamiento
si fuera designada para organizar el evento.
Antes,
la agencia había confirmado los ratings de Cataluña,
Andalucía, Vizcaya, Aragón y Galicia. El último
ejemplo ha sido la calificación sobre el Ayuntamiento de
Málaga, con la ratificación del rating A otorgado
al comienzo de la cobertura. S&P valora la mejora en la gestión
de la administración, sobre todo en el plano de la recaudación
de impuestos.
El
debut de Aranjuez. Aranjuez se convirtió este año
en el cuarto Ayuntamiento español, el primero menor de 100.000
habitantes, en contar con una calificación de S&P. La
agencia le concedió la triple B con perspectiva "estable".
Por el momento, los gestores de la localidad madrileña parecen
convencer más a la agencia que el equipo de Gallardón.
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