Viernes 9 de diciembre de 2005
 
Algunos expertos consideran que es inviable la construcción de una valla en la frontera entre EEUU y México
 
Un muro sin cimientos
Miguel Cano
 

La propuesta de la Administración Bush de construir un muro entre México y EEUU para frenar la entrada de ciudadanos en condiciones ilegales no parece preocupar a las organizaciones de inmigrantes. La valla no impedería el acceso de ciudadanos sin documentación en regla al país y además es una idea que difícilmente llegará a materializarse, entre otros factores por su alto coste, según han manifestado algunos expertos. Las asociaciones que protegen los derechos de inmigrantes han pedido a Bush que deje de proponer medidas ridículas.

Mischele Waslin, analista de inmigración del Consejo Nacional de la Raza (CNR), una influyente coalición de hispanos en EEUU, en declaraciones a Americaeconomica.com opina que son necesarias reformas en materia de inmigración más comprensivas para encontrar una solución a este problema. Una cuestión que preocupa a EEUU, pues anualmente se enfrenta a la entrada en su territorio de 900.000 extranjeros sin documentación en regla, de los cuales, el 85% proceden de México.

Precisamente son estas cifras, que parecen no reducirse, las que frustran a Washington, a juicio de Waslin: los datos revelan que las medidas para controlar la inmigración no funcionan por lo que las autoridades de EEUU se ven obligadas a recurrir a una solución radical para resolver rápidamente este tipo de complicaciones, que además no les interesa que sea debatida.

Esta misma valoración es compartida por Joel Magallanes, director Ejecutivo de la Asociación Tepeyac, la principal organización de inmigrantes mexicanos en New York. Magallanes señaló a este medio que la barrera es un sistema obsoleto que no va a impedir la entrada de personas indocumentadas. Es más, el representante de esta asociación cree que el anuncio sobre una posible construcción de un muro va a atraer a más inmigrantes preocupados ante un posible un cierre de las fronteras.

Además, expertos en seguridad de frontera han explicado que no hay muro que pueda ser 100% efectivo porque la gente haría un túnel, lo treparía o entraría por Canadá, cuyo límite con EEUU es dos veces más largo y cuenta con escasas medidas de seguridad. Wayne Cornelios, el director del Centro de Estudios Inmigratorios Comparadados de la Universidad de California ha relacionado la iniciativa de Washington con el muro de Berlín. Según ha publicado la agencia Reuters, Cornelios subrayó que aquella barrera no habría detenido a los alemanes del este y que tampoco lo haría una valla de alta tecnología que separe a las dos naciones vecinas.

Ni si quiera a los propios políticos estadounidenses parece convencerle la idea. La Oficina de Presupuesto del Congreso de EEUU detalló a través de un informe que el flujo de inmigrantes es clave para la dinámica de la fuerza laboral en el país. El director de la oficina encargada del informe, Douglas Holtz-Eakin, aseguró incluso ante una comisión de la Cámara de Representantes que con la ausencia de la inmigración, la economía de EEUU no podrá expandirse.

Más controles fronterizos. Hasta el momento, aunque todo parece indicar que el muro está lejos de convertirse en una realidad, Washington ha comenzado a reforzar las fronteras que separan EEUU de México. Según datos de la agencia Reuters ya hay más de 11.000 oficiales de patrulla fronteriza pero se espera que se recluten 1.500 agentes adicionales en 2006.

Algunos analistas opinan que el incremento de los controles podría tener una consecuencia no deseada, ya que según cifras oficiales, en lo que va de año, 472 personas han muerto en su intento de cruzar hacia EEUU, un número record. Los expertos han subrayado que los inmigrantes ilegales han comenzado a probar métodos más arriesgados. Pero es más: junto a estos datos crece la presencia de grupos criminales organizados dedicados al negocio del tráfico de personas.

Por ahora hay una valla de 22 kilómetros en el estrecho más occidental de la frontera entre EEUU y México, con una doble alambrada. Esta media resultó efectiva en un principio ya que antes de su construcción se registraban 500.000 arrestos anuales pero después se redujeron a unos 130.000. Sin embargo, el tráfico viró a rutas diferentes.

Esta es una de las razones por las que el máximo responsable del Comité de Servicios Armadados de la Cámara baja estadounidense, Duncan Hunter, ha planteado instalar una doble valla de seguridad con luces y sensores desde el oceáno Pacífico hasta el Golfo de México, una línea fronteriza de 3.200 kilómetros que separe a EEUU del país azteca. El proyecto, que supondría una inversión inicial de 8.000 millones de dólares (6.769 millones de euros), ya ha recibido la aprobación de Bush, quien considera que está medida reforzaría la seguridad en territorio estadounidense.

Todos contentos. Sin embargo, las interpretaciones del representante de Tepeyac van más lejos. Según detalló Magallanes a Americaeconomica.com la propuesta de Washington contradice a las peticiones de los empresarios que desde el inicio de la Administración Bush exigen una solución para que se cubran los puestos de trabajo que los estadounidenses no quieren desempeñar. Precisamente, son los inmigrantes los que optan por estos trabajos de forma ilegal, lo que encima suponen penalizaciones para quienes los contratan.

Pero Bush ha lanzado una nueva propuesta reforma migratoria para contentar a este sector: desarrollar un programa de contratación de trabajadores temporales, que podrían desempeñar sus actividades de manera legal en EEUU durante un periodo máximo de seis años, pero finalizado el plazo, tendrán que regresar a su país de origen sin obtener la residencia. De esta forma, los empresarios podrían tener más facilidad para controtar a personal extranjero al poseer la documentación en regla.

Esta medida recoge la base de la propuesta de inmigración planteada por los senadores republicanos Kennedy y McCain. El texto detalla que los trabajadores internacionales pueden ocupar trabajos que requieran pocas habilidades y estudios pero que previamente hayan sido rechazados por los ciudadanos estadounidenses. De esta forma, los inmigrantes podrán optar por un permiso de tres años, renovable por otros tres más. La diferencia con la iniciativa de Bush es que en este caso, concluidos los seis años, los inmigrantes podrián iniciar el proceso para obtener la residencia permanente en EEUU.

Con este pequeño matiz, el actual inquilino de la Casa Blanca pretende satisfacer al sector más conservador del país que busca medidas más radicales contra la presencia de inmigración. La reforma, según opinan algunos expertos, podría atraer a mas ciudadanos extranjeros atraidos por la posibilidad de obtener un permiso de residencia indefinido.

No obstante, Magallanes asegura que lo que a Bush le preocupa no son los votos, ya que la ley de EEUU impide una tercera reelección, sino no salir de la Casa Blanca antes de las próximas presidenciales de 2008. Además, la imagen del presidente estadounidense parece estar dañada: los últimos sondeos revelan que el 60& de los habitantes del país prefiere un perfil distinto al de Bush en el próximo mandatario que llegue al poder.

 

 

 

 

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