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visita del presidente venezolano, Hugo Chávez, a
Bogotá y su reunión con su homólogo
colombiano, Álvaro Uribe, han servido para estrechar
las relaciones diplomáticas. Ambos mandatarios aprovecharon
la firma de varios acuerdos comerciales para sellar otro
compromiso: Uribe aseguró que su Gobierno no va a
amparar a los militares venezolanos que intentaron en 2002
un golpe de estado contra Chávez. A su vez, el presidente
venezolano ha dado todo su apoyo a Uribe en la negociación
de paz con los grupos guerrilleros colombianos.
El
encuentro de ayer domingo ha enterrado la crisis que surgió
el pasado mes de enero, cuando las fuerzas de seguridad
venezolanas detuvieron en Caracas a uno de los jefes paramilitares
de Colombia. Ahora, Uribe y Chávez se han comprometido
a no intervenir en los asuntos internos que sucedan en sus
países vecinos.
Nada
más anunciar el nuevo compromiso, Uribe afirmó
que no permitirá que militares venezolanos lleguen
a Colombia para organizar una conspiración contra
el Gobierno de Hugo Chávez. Estas palabras también
fueron un toque de atención hacia los militares colombianos.
A ellos, el presidente Uribe les recomendó que no
respaldaran a los venezolanos que tratan de boicotear un
sistema democrático como el que está vigente
en Venezuela.
El
presidente colombiano también reveló que Chávez
había colaborado estrechamente para trasladar a Cuba
al líder guerrillero Antonio García, el número
dos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
En la isla, el gobierno de Uribe y miembros de la guerrilla
van a iniciar un diálogo que tiene como objetivo
el desarme de esta organización.
Además
de los compromisos diplomáticos también se
suscribieron algunos acuerdos comerciales. Colombia venderá
a Venezuela su participación en Monómeros
Colombo-Venezolanos a la compañía petroquímica
venezolana. Ambos países también han acordado
iniciar la construcción de una presa en la frontera
entre los dos países.
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