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La
Federación de Asociaciones de la Prensa de España
(FAPE) ha emitido un comunicado en el que critica de manera
alambicada la broma realizada por el Grupo Risa,
colaboradores de La Mañana de la cadena
COPE, que llamaron al virtual vencedor de las elecciones
presidenciales bolivianas, Evo Morales, suplantando la identidad
del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero.
La nota de la FAPE se refiere tanto a este asunto, como
a la Ley Audiovisual de Cataluña que ocupa el lugar
de honor en este escrito. Resulta curioso que una organización
profesional de periodistas no respete el rango informativo
a la hora de publicar sus notas oficiales, ya que la primera
parte de su comunicado se utiliza para denunciar determinados
aspectos de la Ley Audiovisual de Cataluña, una norma
que aún no ha entrado en vigor ya que todavía
no ha sido publicada en el Boletín Oficial de Cataluña,
mientras que la broma radiofónica se realizó
ayer y ha sido desvelada esta mañana. Y puede tener
consecuencias muy graves en política internacional.
A
pesar de ello, la FAPE considera más urgente valorar
la futura ley, valorando de antemano unos poderes
sancionadores que se considera afectan al ejercicio
de la libertad de expresión y de información".
La
federación que dirige Fernando González Urbaneja
considera que las facultades administrativas
que resucita la norma para entrometerse en los
contenidos de los medios conculcan el mandato constitucional
e insta al Gobierno, partidos políticos y a los organismos
con capacidad para ello a presentar un recurso de inconstitucionalidad".
El
criterio de valoración de la FAPE cambia cuando se
refiere a la broma del Grupo Risa, en el programa
La Mañana de Federico Jiménez
Losantos, ya que deja claro que se pronuncia ante
las preguntas y la petición de opinión que
han planteado compañeros de los distintos medios
a esta Federación acerca de la emisión en
la Cadena COPE de una entrevista telefónica
con el presidente electo de Bolivia realizada por un grupo
de humoristas que suplantaron al presidente del Gobierno
español, aclarando, así, que no habla de oficio".
A
continuación, la FAPE afirma que ese programa
humorístico no tiene que ver con el ejercicio del
periodismo y añade que pertenece al entretenimiento
y se ampara en un derecho a la crítica, a la sátira,
que está sometido a las leyes y sólo
realiza una crítica muy tenue cuando advierte que
utilizar estos recursos como material informativo
no se ajusta a la buena práctica del periodismo,
especialmente si se atribuyen comentarios e intenciones
a la persona a la que se usurpa la personalidad.
No
dice nada, sin embargo, del hecho de que la persona suplantada
sea el jefe del Gobierno y de que la broma se haya gastado
a quien puede ser el próximo presidente de Bolivia,
un país con el que España mantiene importantes
relaciones empresariales. Además, la nota finaliza
recordando que las personas que consideren lesionados
sus derechos por estas prácticas, siempre tienen
abierto el recurso a los tribunales de Justicia, rebajando
el estatus del presidente al de cualquier ciudadano de a
pie.
Antecedentes.
Uno de los antecedentes más sonados fue protagonizado
el 18 de junio de 2003 por Enrique Santos y José
Ferrero, dos pinchadiscos de la emisora de Miami WXDJ,
especializada en radio fórmula y música latina,
pero sin informativos, y cuyo programa se llama El
vacilón de la mañana, que gastaron una
broma a Fidel Castro, suplantando la identidad del presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, a quien accedieron tras
hablar con cuatro representantes del Ministerio de Exteriores
cubano.
La diferencia entre lo sucedido en España y este
caso estriba en que al acabar la conversación con
Fidel le comunicaron que se trataba de una broma, aún
así la cadena tuvo que hacer frente a una multa de
4.000 dólares de la FCC, organismo regulador de las
comunicaciones en EEUU, por haber incumplido la normativa
vigente de informar al afectado, antes de la emisión,
de que la conversación grababa iba a salir en antena.
El propietario de la cadena es Raúl Alarcón,
un conocido periodista cubano-americano que se ha dedicado
exclusivamente al negocio del entretenimiento y al que no
se conocen ningún tipo de conexiones políticas.
Alarcón es considerado un empresario conservador
pero sin relaciones con el entorno del anticastrismo radical.
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