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Miércoles 7 de diciembre de 2005 
 
La Federación de Asociaciones de la Prensa critica 'con suavidad' la broma a Evo Morales en la cadena española COPE
 

La Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) ha emitido un comunicado en el que critica de manera alambicada la broma realizada por el Grupo Risa, colaboradores de ‘La Mañana’ de la cadena COPE, que llamaron al virtual vencedor de las elecciones presidenciales bolivianas, Evo Morales, suplantando la identidad del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La nota de la FAPE se refiere tanto a este asunto, como a la Ley Audiovisual de Cataluña que ocupa el lugar de honor en este escrito. Resulta curioso que una organización profesional de periodistas no respete el rango informativo a la hora de publicar sus notas oficiales, ya que la primera parte de su comunicado se utiliza para denunciar determinados aspectos de la Ley Audiovisual de Cataluña, una norma que aún no ha entrado en vigor ya que todavía no ha sido publicada en el Boletín Oficial de Cataluña, mientras que la broma radiofónica se realizó ayer y ha sido desvelada esta mañana. Y puede tener consecuencias muy graves en política internacional.

A pesar de ello, la FAPE considera más urgente valorar la futura ley, valorando de antemano unos “poderes sancionadores” que se considera “afectan al ejercicio de la libertad de expresión y de información".

La federación que dirige Fernando González Urbaneja considera que “las facultades administrativas” que ‘resucita’ la norma para entrometerse en los contenidos de los medios “conculcan el mandato constitucional e insta al Gobierno, partidos políticos y a los organismos con capacidad para ello a presentar un recurso de inconstitucionalidad".

El criterio de valoración de la FAPE cambia cuando se refiere a la broma del Grupo Risa, en el programa ‘La Mañana’ de Federico Jiménez Losantos, ya que deja claro que se pronuncia “ante las preguntas y la petición de opinión que han planteado compañeros de los distintos medios a esta Federación acerca de la emisión en la Cadena COPE de una entrevista telefónica con el presidente electo de Bolivia realizada por un grupo de humoristas que suplantaron al presidente del Gobierno español, aclarando, así, que no habla de ‘oficio’".

A continuación, la FAPE afirma que “ese programa humorístico no tiene que ver con el ejercicio del periodismo” y añade que “pertenece al entretenimiento y se ampara en un derecho a la crítica, a la sátira, que está sometido a las leyes” y sólo realiza una crítica muy tenue cuando advierte que “utilizar estos recursos como material informativo no se ajusta a la buena práctica del periodismo, especialmente si se atribuyen comentarios e intenciones a la persona a la que se usurpa la personalidad”.

No dice nada, sin embargo, del hecho de que la persona suplantada sea el jefe del Gobierno y de que la broma se haya gastado a quien puede ser el próximo presidente de Bolivia, un país con el que España mantiene importantes relaciones empresariales. Además, la nota finaliza recordando que “las personas que consideren lesionados sus derechos por estas prácticas, siempre tienen abierto el recurso a los tribunales de Justicia”, rebajando el estatus del presidente al de cualquier ciudadano de a pie.

Antecedentes. Uno de los antecedentes más sonados fue protagonizado el 18 de junio de 2003 por Enrique Santos y José Ferrero, dos pinchadiscos de la emisora de Miami WXDJ, especializada en radio fórmula y música latina, pero sin informativos, y cuyo programa se llama ‘El vacilón de la mañana’, que gastaron una broma a Fidel Castro, suplantando la identidad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a quien accedieron tras hablar con cuatro representantes del Ministerio de Exteriores cubano.

La diferencia entre lo sucedido en España y este caso estriba en que al acabar la conversación con Fidel le comunicaron que se trataba de una broma, aún así la cadena tuvo que hacer frente a una multa de 4.000 dólares de la FCC, organismo regulador de las comunicaciones en EEUU, por haber incumplido la normativa vigente de informar al afectado, antes de la emisión, de que la conversación grababa iba a salir en antena. El propietario de la cadena es Raúl Alarcón, un conocido periodista cubano-americano que se ha dedicado exclusivamente al negocio del entretenimiento y al que no se conocen ningún tipo de conexiones políticas. Alarcón es considerado un empresario conservador pero sin relaciones con el entorno del anticastrismo radical.


 

 
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