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Jueves 22 de diciembre de 2005 
 

Los demócratas desmantelan en el Senado la agenda política de Bush

 

El Senado de EEUU vivió ayer una tumultuosa sesión en la que todas las prioridades políticas fijadas por la Casa Blanca fueron desatendidas por los parlamentarios. El proceso de deserciones republicanas, tan lento como sostenido, empieza a preocupar en Washington.

Era un rumor pero ya es un hecho, ante la llegada de 2006, un año electoral en el que se renueva por completo el Congreso y un tercio del Senado, muchos parlamentarios republicanos que piensan en la reelección dudan seriamente que presentarse a los próximos comicios como aliados incondicionales de la Casa Blanca les ayude a convencer a los votantes.

Existe una percepción generalizada de que la Casa Blanca está cercada y esa impresión de debilidad política se ha instalado en el partido del presidente que ha dejado de ser una piña. Como consecuencia de este ambiente, ayer Washington sufrió dos derrotas de importancia.

Por un lado, los senadores demócratas y sus seis flamantes aliados republicanos consiguieron por 51 votos contra 49 impedir que en la proposición de ley presupuestaria para Defensa, que prevé gastos por 453.000 millones de dólares, no estuviera incluida la provisión para iniciar las prospecciones en la Reserva Natural de Alaska.

La misma alineación bloqueó el intento de Washigton de convertir en permanente la Ley Especial Antiterrorista (“Patriot Act”) cuya periodo concluía el 31 de diciembre de este año.

A Bush le queda un consuelo, tras una intensa negociación, consiguió unanimidad en la Cámara para prorrogar durante seis meses su vigencia. Pero algo quedo claro, la Casa Blanca tendrá que cambiar sustancialmente el texto.


 

 

 

 

 
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