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El
presidente de EEUU, George Bush, protagoniza en estos días
un nuevo enfrentamiento con las cámaras que vuelve
a demostrar la incapacidad de la Casa Blanca para controlar
a la mayoría republicana. Esta vez, el presupuesto
de Defensa está en el centro de la pólemica.
En
una sesión interminable, que se alargó hasta
las seis de la mañana, el Congreso aprobó
ayer el nuevo presupuesto para la Defensa que estará
en vigor durante 2006.
El
ajustadísimo resultado de la votación (212-206)
demuestra que, al menos nueve republicanos se opusieron
al texto, que incluye una polémica provisión,
no cuantificada aún, para financiar las prospecciones
petrolíferas en la reserva natural de Alaska.
Una
intención declarada de Bush desde que llegó
a la Casa Blanca que reiteró hace una semana en su
último discurso público sobre el estado de
la economía.
El
proyecto de ley aprobado incluye a la vez unos gastos totales
para Defensa de 453.000 millones de dólares, cerca
del 43% del gasto inicialmente estimado para todas las agencias
federales y un recorte en otras partidas de 39.700 millones
de dólares que afectará, sobre todo, a los
programas sociales, según los demócratas.
Senado.
Pero la partida aún no está ganada. Los demócratas
y sus nuevos aliados republicanos van a oponerse a esta
proposición de ley en el Senado, donde aspiran a
bloquearla y reenviarla al Congreso.
La
aprobación del texto está también ligada
a la prórroga que la Casa Blanca quiere conseguir
en la Ley Especial Antiterrorista, que expira el 31 de diciembre
y que los senadores, tras las últimas noticias, no
están muy dispuestos a conceder. De momento, todo
sigue abierto.
Filtraciones.
La Casa Blanca ha iniciado una investigación para
saber de dónde han salido las filtraciones que permitieron
al New York Times conocer la información
de las escuchas telefónicas aprobadas por el presidente
sin autorización judicial. No va a serles fácil.
Los rumores apuntan en Washington hacia el entorno de la
CIA.
Kerry.
John Kerry, el rival de Bush en las últimas Presidenciales,
fue uno de los parlamentarios demócratas más
duros a la hora de calificar la estrategia del entorno de
la Casa Blanca en el Congreso con el presupuesto de Defensa.
El
senador, que anticipó que la Cámara alta rechazará
la proposición de ley, ha declarado, según
la agencia Bloomberg, que resulta inmoral unir en
un mismo proyecto de ley, la paga de los soldados y los
fondos para devastar Alaska. Desde la mayoría
republicana se contestaban estas afirmaciones asegurando
que el suministro de energía también es estratégico
para la defensa nacional.
Pero,
la Casa Blanca no está segura. El vicepresidente
Cheney, que se encontraba en Pakistán ha regresado
con urgencia. Quieren que esté presente en el Senado,
por si tiene que votar.
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