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La
amenaza de los genéricos se debilita para las grandes
farmacéuticas, que reciben con euforia bursátil
el respaldo de los tribunales. En una resolución
clave, los jueces deniegan a una empresa india la patente
sobre uno de los fármacos más consumidos,
el Lipitor de Pfizer.
La
sentencia se esperaba con expectación e inquietud
no sólo en Pfizer, la mayor farmacéutica del
mundo, sino en el conjunto del sector, presionado en los
últimos tiempos por la amenaza que supone la extensión
de los productos genéricos.
Finalmente,
el tribunal estadounidense encargado del caso denegó
la solicitud de patente del Lipitor, destinado a combatir
el colesterol, a Ranbaxy Laboratories, la mayor farmacéutica
india, que pretendía lanzar una versión de
genéricos de este fármaco, que genera unas
ventas anuales de unos 12.000 millones de dólares.
Esta
resolución favorable a las grandes empresas farmacéuticas
se une a sentencias anteriores con idéntico signo,
como la que recibió Eli Lilly en el pasado mes de
abril sobre su fármaco para combatir la esquizofrenia,
el Zyprexa.
La
reacción de las bolsas no se hizo esperar, y las
farmacéuticas se convirtieron en las auténticas
protagonistas de los mercados en la primera jornada de la
semana.
Por
encima de todas brillaba Pfizer, líder mundial del
sector, que se disparaba cerca de un 11% en la apertura
de la Bolsa de Nueva York, lo que suponía un aumento
en su cotización superior a los 18.000 millones de
dólares.
El
estímulo alcanzaba a otras grandes empresas estadounidenses,
como Merck, que se revalorizaba un 7%, y Bristol-Myers y
Forest Laboratories, que se apreciaban cerca de un 3% en
el inicio de la sesión regular.
Las
farmacéuticas sostuvieron a las bolsas europeas.
El
mejor valor del índice Eurostoxx 50 y del Cac 40
de París fue Sanofi-Aventis, con una subida próxima
al 3%. La Bolsa de Londres estuvo comandada por AstraZeneca
y GlaxoSmithKline, al avanzar un 3 y un 2%, respectivamente,
y en Zurich el valor que más brilló fue Novartis,
que se revalorizó un 2,5%.
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