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La
economía europea ofrece nuevas señales de
mejora. La inflación se ha moderado más de
lo esperado, hasta el 2,3%, y el último informe del
año de confianza empresarial de Alemania ha elevado
el índice IFO a cotas inéditas en los últimos
cinco años.
Las
presiones inflacionistas en el mes de noviembre se han moderado
en la eurozona. La caída no ha sido tan brusca como
la publicada ayer en EEUU, pero también ha sorprendido
a los analistas. El dato provisional adelantado a finales
del mes pasado reflejó un descenso del IPC de la
eurozona desde el 2,5% hasta el 2,4%.
Pero
el informe definitivo publicado hoy por Eurostat ha rebajado
la inflación interanual al 2,3%, sólo tres
décimas por encima del objetivo del 2% establecido
por el BCE.
La
caída del 3% en los precios energéticos ha
contribuido de forma decisiva a esta mejora. Pero esta tendencia
se ha extendido a la inflación subyacente, que se
mantiene en el 1,5%.
El
último índice IFO del año ha deparado
también hoy buenas noticias para la economía
europea. La confianza empresarial en Alemania ha alcanzado
sus máximos desde el año 2000, al subir hasta
los 99,6 puntos. Los analistas esperaban un repunte, pero
mucho más limitado, hasta los 98,2 puntos, desde
los 97,8 correspondientes a noviembre.
El
impulso del euro. La mejora en las expectativas de la
mayor economía europea se produce cuando tanto el
euro como el petróleo cotizan lejos de sus récords.
La moneda única se ha depreciado un 12% en el último
año respecto al dólar, una circunstancia que
ha impulsado las exportaciones de países como Alemania.
En la sesión de hoy, el euro, fortalecido por el
optimista índice IFO, luchaba por consolidarse por
encima de la referencia de 1,20 dólares.
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