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Los
acuerdos energéticos entre Pekín y Moscú
han desencadenado que China reciba mañana por primera
vez a la plana mayor de la OPEP. El cartel petrolero
intenta asegurarse su cuota de suministro en el mercado
mundial con el mayor crecimiento de consumo de crudo.
China
acogerá mañana el primer encuentro oficial
entre la presidencia de la OPEP y los responsables del Gobierno
del gigante asiático. En estas conversaciones planea
el acuerdo esbozado entre Moscú y Pekín por
el que Rusia construirá un oleoducto desde Siberia
hasta China para el abastecimiento de crudo. Además,
las petroleras rusas tienen previsto incrementar cerca de
un 50% sus exportaciones al gigante asiático en el
ejercicio 2006.
Estos acuerdos amenazan la cuota de la OPEP en el mercado
chino, el que registra un ritmo más acelerado de
crecimiento de consumo de crudo, con unas necesidades de
importación para 2006 estimadas en unos tres millones
de barriles diarios. La demanda total se incrementará
un 6,1% en el próximo ejercicio, hasta alcanzar los
siete millones de barriles diarios.
Frente a la amenaza rusa, la OPEP proyecta inversiones energéticas
de 8.000 millones de dólares en China. Con anterioridad,
países miembros como Arabia Saudí eligieron
en los últimos años a empresas chinas como
Sinopec en el proceso de apertura de los derechos de exploración
de su territorio. En la actualidad, Arabia Saudí,
Irán e Indonesia son los principales suministradores
del cartel a China, en competencia con Rusia, ajena
a la OPEP.
Las economías tanto de Rusia como de los países
de la OPEP se han beneficiado en el presente ejercicio de
los elevados precios del petróleo, que alcanzaron
su récord a finales de agosto, al superar la barrera
de los 70 dólares por barril.
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